El Gobierno bonaerense se había negado a trasladar de urgencia a un niño que había sufrido un grave accidente en 2024.
En 2024, un grave episodio ocurrido en la provincia de Buenos Aires generó fuertes críticas por el accionar del gobernador ultra kirchnerista Axel Kicillof y su administración, luego de que se negara el uso de un helicóptero sanitario para trasladar de urgencia a un niño que había sufrido un fuerte accidente en la ciudad de Mercedes.
La situación se produjo en un contexto de extrema urgencia médica. El menor, llamado Martiniano, había sido atendido inicialmente en el Hospital Blas L. Dubarry, donde fue sometido a una neurocirugía de emergencia debido a la gravedad de su estado.
Sin embargo, pese a la complejidad del cuadro clínico y la necesidad de una derivación inmediata a un centro de mayor complejidad, el traslado aéreo fue rechazado en dos oportunidades por las autoridades provinciales.
Esto marca un claro contraste con el traslado reciente del empresario Alberto Samid desde Uruguay hacia Argentina, mediante un vuelo sanitario de PBA tras haber sido internado en el país vecino, y la disponibilidad de este tipo de recursos cuando existe una decisión política de utilizarlos.
La negativa en el caso de Martiniano involucró tanto a la Policía Bonaerense, que se encontraba bajo la órbita del ministro de Seguridad, Javier Alonso, como al Ministerio de Salud bonaerense, encabezado por Nicolás Kreplak. Desde esas áreas se había argumentado que el helicóptero sanitario no se encontraba disponible para el traslado del niño, ya que estaba reservado exclusivamente para el uso de agentes policiales, sus familiares o personas detenidas.
Como consecuencia de esta decisión, Martiniano tuvo que ser trasladado por vía terrestre desde Mercedes hasta el Hospital Garrahan, uno de los principales centros pediátricos del país. El viaje se realizó mientras el menor se encontraba en estado crítico, lo que implicó una pérdida de tiempo vital en una situación donde cada minuto resultaba determinante.
Este hecho terminó siendo, una vez más, una muestra de negligencia en la gestión del sistema sanitario provincial, ya que existía un helicóptero que originalmente había sido adquirido con el objetivo de atender emergencias médicas complejas. Esa aeronave había sido incorporada en 2011, durante la gestión del entonces gobernador Daniel Scioli, con la finalidad de fortalecer la respuesta ante situaciones críticas.
Sin embargo, con el paso de los años, el uso de ese recurso cambió su enfoque. Durante la administración de Kicillof, el helicóptero fue destinado prioritariamente a operativos policiales y a traslados vinculados a la estructura estatal, dejando de cumplir su función sanitaria original.
El caso de Martiniano quedó así como un episodio emblemático de las pésimas decisiones adoptadas por el Gobierno de Kicillof, generando cuestionamientos sobre la prioridad otorgada a la salud de los bonaerenses frente al uso de los recursos públicos disponibles.
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