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Cruce de visiones y duros cuestionamientos en el debate por la reforma laboral

El oficialismo defendió que la iniciativa busca modernizar el mercado de trabajo y generar empleo, mientras que la oposición la calificó como un retroceso histórico que perjudica a trabajadores, jubilados y PyMEs. La creación del FAL fue uno de los ejes más criticados.

El debate por la reforma laboral se desarrolló con una fuerte confrontación de modelos. El primer orador, Lisandro Almirón (LLA), reivindicó el proyecto como una herramienta para “actualizar” la normativa y promover la creación de empleo, lo que generó inmediatas interrupciones desde Unión por la Patria. Desde ese bloque, Sergio Palazzo abrió la réplica con una dura caracterización de la iniciativa, a la que definió como “la mayor regresión de derechos en décadas”, mientras que Vanesa Siley advirtió que su aplicación impactaría especialmente en sectores vulnerables como la construcción, los mecánicos y las docentes.

El primer orador de la jornada fue el diputado de La Libertad Avanza Lisandro Almirón, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, quien defendió que “todas las modificaciones, derogaciones y agregados” que se proponen en el proyecto son para “fomentar la creación de empleo, actualizar la legislación de los tiempos que corren y garantizar el máximo grado de protección y libertad de todos los argentinos y trabajadores”.

El correntino leyó su discurso, lo que despertó las críticas de Unión por la Patria, cuyos integrantes lo interrumpieron constantemente. “La legislación laboral existe para proteger a los trabajadores y tutelar las relaciones de trabajo. Y para poder hacer eso, primero tiene que haber trabajo. ¿De cuánto sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final del día el régimen previsto no sirve para generar empleo? Tenemos un marco regulatorio que no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad”, planteó el oficialista.

Luego fue el turno de UP, con Sergio Palazzo como miembro informante del dictamen de minoría de su bloque. El líder del sindicato de bancarios calificó al proyecto como “la regresión más brutal en la historia de los derechos de los trabajadores”, al considerar además que “no hay una sola línea que beneficie a los trabajadores, pero sí hay beneficios para los empresarios”.

También, el opositor cuestionó la creación del Fondo de Asistencia Laboral, con el cual “el despido pasa a ser gratuito para el sector empresario porque será pagado con plata del Estado”, remarcó.

En tiempo compartido de exposición, su par Vanesa Siley afirmó que la Reforma Laboral “va a causar dolor y miseria a los millones de trabajadores argentinos, sobre todo, en los trabajadores de la construcción, los mecánicos y las maestras”. También habló del quórum y llamó “traidores” a los representantes salteños, misioneros y tucumanos que accedieron a sus bancas en boletas de Unión por la Patria en 2023 o de Fuerza Patria en 2025.

Entre las voces en contra, el diputado Miguel Pichetto advirtió que el FAL “se va a financiar con la plata de los jubilados”, lo que para él constituye “un riesgo directo para el sistema previsional argentino”. Sobre esto, hay temor a que el FAL derive en una descapitalización de las cuentas previsionales, y existe el riesgo de convertir el fondo en un mecanismo no autosustentado, dependiente de recursos sociales sensibles.

El diputado de Provincias Unidas Martín Lousteau afirmó que el país necesita una reforma laboral, pero cuestionó con dureza la que impulsa el oficialismo. Señaló que mientras se argumenta que “no hay plata” para mejorar las jubilaciones, sí se destinan recursos para cubrir despidos a través del nuevo Fondo de Asistencia Laboral, al que comparó con las viejas AFJP.

También advirtió que trasladar al trabajador las costas judiciales desalienta los reclamos. Según sostuvo, el fondo de indemnizaciones equivale a 0,4% del PBI, la mitad de lo que costaría un aumento jubilatorio, lo que a su juicio evidencia una clara prioridad del Gobierno.

Increpado por los integrantes de la oposición que le recordaron que accedió a su banca por la boleta de Unión por la Patria, Pablo Outes, representante del gobernador salteño Gustavo Sáenz, anticipó su apoyo a la Ley de Modernización Laboral -junto a Yolanda Vega Bernardo Biella, habilitó el quórum- y cuestionó que los anteriores gobiernos “hace muchas décadas nos dejaron sin industrias, sin rutas y sin universidades”.

Sin embargo, advirtió que “no soy mileísta, pero tengo el concepto de que la justicia debe ser para todos y muchos (señalando hacia donde estaban los de UP que gritaban y interrumpían) no conocen el interior”, y concluyó que “el modelo de Milei está fracasando porque para crecer necesitamos infraestructura, energía y universidades”.

“Yo a esto ya lo viví. Este modelo no es nuevo. La senadora (Patricia Bullrich) que defendía este proyecto era ministra de trabajo cuando a mí me tocó agarrar una carreta a los 13 años. No me lo contó nadie”, afirmó por su parte Natalia Zaracho al hacer uso de la palabra. En referencia a los despidos en FATE, preguntó: “¿Qué van a hacer con los nuevos despedidos de la empresa que ayer dejó a más de 900 personas y familias sin trabajo? Nos dicen que van a sacar trabajadores de la informalidad y son una máquina de tirar trabajadores por la ventana”.

Además, cuestionó los cambios en el articulado: “Nos quieren hacer creer que sacando el artículo 44, esta ley siga, siga”, y advirtió que “quieren engañar” al “pueblo” y que no van a “hacer pelear” a “los trabajadores”.

Quien supo ser la ministra de Trabajo en el último año del gobierno del Frente de Todos, Kelly Olmos acusó a la Ley de Modernización Laboral de proponer un marco legislativo “de antes de la negociación colectiva y antes de las leyes del peronismo que han contribuido a la dignidad del pueblo y al desarrollo de esta Nación”. Agregó, además, que “están reemplazando -la ley vigente- con la unilateralidad de la patronal”.

Con una síntesis de repaso histórico, Olmos afirmó que “solo cuando les fue bien a los trabajadores, le fue bien a la Argentina”, y reiteró su parecer sobre este proyecto de ley al que consideró que tiene por objeto “que muy pocas manos se beneficien sobre la base del esfuerzo y el sacrificio del pueblo como lo están haciendo ahora”. Por último, antes de leer un poema peronista de los años 60, criticó el cambio de Ministerio a Secretaría y la gestión de Julio Cordero, a quien llamó “abogado laboralista de la patronal”.

“Como Demócrata Cristiano, no puedo estar a favor de este proyecto”, sostuvo el diputado Juan Brügge al fundamentar su voto negativo. Argumentó que su postura responde tanto a las raíces históricas del humanismo cristiano que inspira al Partido Demócrata Cristiano como a razones técnicas y jurídicas que —según afirmó— tornan inviable la iniciativa.

Brügge centró parte de su exposición en lo que calificó como una “mala redacción técnica” del texto. Señaló que contiene normas confusas, ambigüedades que abren la puerta a interpretaciones contradictorias y vacíos normativos que generarán incertidumbre jurídica. “No estamos ante una ley clara y precisa, sino ante un esquema que trasladará el conflicto a los tribunales”, advirtió.

Representante de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro no ocultó su rechazo a esta Reforma Laboral, y cuestionó que haya sido con una resolución exprés: “Merece mucho más que una reunión y una sesión a las apuradas como estamos teniendo hoy”. Trajo a colación una de las frases que utilizaba en tiempos del Frente de Todos y se la endilgó a La Libertad Avanza: “Han convertido de vuelta a este Congreso en una escribanía”. También, hubo mensaje para el Pro: “Estoy asombrado de muchos republicanos intermitentes y de ocasión que hoy no se sorprenden por las formas”.

“Nos dicen que esto es para generar empleo, pero esta ley no puede obviar en el contexto en el cual se está votando:  40 % de informalidad en la Argentina, 120 mil puestos de trabajo que se perdieron, más de 22 mil fábricas y empresas que cerraron y una economía que no crece. En este contexto va a ser peor el remedio que la enfermedad”, cargó el integrante del interbloque Unidos, quien además sostuvo que “es una ley sin rostro porque no aparece el rostro de las PyMEs, que están asfixiadas por la presión fiscal y por una economía que no crece”.

Por su parte, Mónica Frade remarcó que “si ustedes querían eliminar los litigios van a estar inundados los tribunales y los juzgados de este país con los desastres legislativos que ustedes hacen Federico SturzeneggerPatricia Bullrich y los cerebros de todo este desastre que va a arrasar con lo poco que tenemos”. “Legislen bien para otros 50 años, no hagan burradas”, aseveró.

El diputado macrista Fernando de Andreis adelantó que el Pro no insistirá con el pedido de incorporar el pago de salarios a través de billeteras virtuales, pero anticipó que sí lo harán a través de un proyecto de ley para el período ordinario que comienza en nueve días. Respecto a este texto, consideró que “esta ley da más accesibilidad al empleo registrado a la gente”.

En línea con los argumentos del oficialismo, el legislador del Pro señaló que “hace 15 años no crece el empleo privado registrado y los juicios laborales crecen desmedidamente porque llegan a ser 80.000 por año”. Agregó, además, que “una PyME recibe una demanda laboral cada 10 empleados que contrata”, y cerró que “cuando un empresario quiere crecer o ganar más plata, hay un miedo superior a perder la empresa por un juicio laboral”.

Avanzada la lista de oradores, el diputado de Unión por la Patria Hugo Yasky destacó que este jueves “hubo un paro como hace mucho tiempo no se veía, con un acatamiento enorme en todo el país y grandes movilizaciones en todas las provincias. Es un verdadero plebiscito de los trabajadores que rechazan esta ley”.

Sobre la iniciativa, el líder de la CTA de los Trabajadores aseguró que “no moderniza nada, atrasa 100 años”, a “la época en que el patrón te cruzaba la cara con la fusta y te despedía gratis, la época en que la jornada laboral y las vacaciones las definía el patrón”. “Es la ley del revanchismo patronal”, exclamó y añadió: “Viene a darle a los tiburones la libertad de hacer lo que quieran con las sardinas”.

“Y como saben que es inconstitucional, saben que no se va a poder sostener y se quieren llevar puesto al fuero laboral”, denunció. Luego de afirmar que “esta ley viene a llevar a la Argentina al escenario idílico que quiere el señor Caputo de que seamos como Perú”, donde hay “80% de informalidad”, Yasky sostuvo que “los trabajadores sabemos que si no hay industria no hay posibilidad de que haya un país con empleo digno”.

A continuación, su compañera de bloque Victoria Tolosa Paz señaló que la ley está “mal llamada de modernización laboral; el título debería ser una reforma financiera y de precarización laboral, en la que de paso metieron por la ventana una reforma impositiva de corte negativamente regresivo”.

“En cada uno de los artículos se nota para quién legislan ustedes”, se quejó y adjudicó la idea del proyecto a Milei, Caputo, Sturzenegger y Bullrich. Además, advirtió que “el FAL es la estafa más grande que le van a hacer a los jubilados; se están armando un negocio financiero”.

Otro de los oradores del extenso debate fue el chubutense Jorge “Loma”Ávila, de Provincias Unidas, quien cargó fuerte contra los libertarios: “Yo voy a defender mi trabajo porque trabajé toda mi vida, porque laburé en el campo, porque no soy como aquellos que están allá (señalando a la bancada oficialista) que nunca laburaron, que no saben lo que es estar en el campo, que no saben lo que es matarse de frío, que no saben lo que es matarse de calor, que no saben lo que estar 12 horas a disposición de la empresa y no saben defender el empleo porque nunca laburaron. ¿Cómo van a defender el empleo si son unos nenes de mamá?”.

El secretario General del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut afirmó que “no podemos encontrar nada positivo” en el proyecto. “Es una ley netamente del Gobierno, no se discutió, es una ley que se le quiere imponer al sector trabajador”, cuestionó, además de denunciar los despidos en su sector y la situación crítica que atraviesa la actividad en su provincia.

A su turno, el diputado nacional Nicolás Massot (Encuentro Federal) compartió la necesidad de una reforma laboral al ver las estadísticas de caída del empleo formal, pero señaló que “lo que nos unificaba era la idea de darle mayor certeza a los costos de desvinculación laboral. Es la parte más urgente y más compartida por la mayoría de gremios y sindicatos”.

“Más que gestionar los problemas prefiere dañar los sistemas, encuentra una manera a lo largo de la ley de desintermediar la relación entre patrones y empleados. Lo que estamos haciendo más que modernizar, es retroceder tres siglos en términos de la asimetría que el modelo sindical se instauró consagrando la seguridad social, la negociación paritaria, los convenios”, cuestionó Massot.

“Con esta reforma laboral esclavista están armando un régimen de beneficios incontables para las patronales. La clase capitalista, responsable de la crisis en la que estamos, no puede hacer nada sin chuparle la sangre a los trabajadores. Y con esta reforma eliminan el riesgo empresario. Porque les bajan el impuesto a las ganancias y encima les permiten despedir gratis y masivamente. No va a haber ninguna creación de empleo. Se anulan los convenios. Se anulan las protecciones y los estatutos. Se limita el derecho de huelga y de organización sindical. No hay límite a la jornada laboral. Se manipulan las vacaciones. Se atacan puntualmente y con saña a sectores particulares de trabajadores como los trabajadores marítimos y fluviales, como las trabajadoras de casas particulares, los trabajadores del agro, los y las periodistas”, sostuvo desde la izquierda Romina del Plá.

Así, lamentó: “Nos encontramos en una encrucijada donde una ley de más de 217 artículos donde muchos estábamos preparados para acompañar más de 160 artículos, pero es por títulos”. Por último, hizo dos propuestas como la instauración de licencias parentales intercambiables –aumentar de 2 a 15 días las licencias paternales – y también agregar un módulo de 30 días de licencias intercambiables. En el cierre, planteó que el FAL sea voluntario y no obligatorio y que sea financiado por las empresas y no subsidiado por bajas de aportes patronales.

Sobre el final del debate, el diputado Máximo Kirchner fundamentó su voto negativo a la reforma laboral señalando que “yo no voy a votar esta ley en contra por Néstor, por Cristina, por Perón o por Evita. No la voy a votar porque creo que todos los trabajadores o trabajadoras sean peronistas, está demostrado que no. La voy a votar en contra porque quiero una sociedad donde realmente los que nos sigan a nosotros puedan realizarse, puedan tener un sueño, un propósito en la vida a cumplir y no pensar que ya nacieron perdiendo para siempre. Voy a votar en contra de esta ley principalmente también por algo más lógico que todo, que es que la experiencia indica que va a fracasar”.

Kirchner agregó que “Votar a favor de esta ley es votar un nuevo fracaso. Como fue el RIGI para las inversiones extranjeras con la inversión extranjera directa más baja desde que se realizan las mediciones. Como fue la Ley Bases y su capítulo laboral”.

El diputado de UP Carlos Castagneto sostuvo que con esta ley “los patrones van a hacer lo que quieran con sus empleados”. El legislador reivindicó a Néstor Cristina Kirchner y lo contrastó con el Gobierno actual, diciendo que este es “un modelo que lleva al trabajador al derrumbe”.

Germán Martínez reivindicó el paro cegetista y a los que “militaron” contra la reforma laboral. Asimismo a los diputados de su bancada, cuyo dictamen dijo que estaba “a la altura de las implicancias de este debate”.

Se disculpó con su bancada diciendo que en circunstancias de este tipo “se merecen que todos los compañeros y compañeras puedan hablar y expresarse, y no todos pudieron”. Se disculpó también al atribuir los cruces al “fragor del debate”, pero pidió dejarlos atrás en favor del debate de ideas.

Ya sobre el proyecto consideró “llamativo tener una normativa tan anti obrera y tan anti trabajador”, al señalar que el mismo “pone toda la carga negativa del lado del trabajador, bajo una idea mágica de que si yo le quito derechos al trabajador se va a generar empleo”.

“¿Pueden justificar con la defensa de las PyMEs la quita absoluta de los derechos de los trabajadores?”, se preguntó en otro pasaje de su discurso.

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