La central obrera busca bloquear la reforma laboral el 5 de febrero defendiendo privilegios y un sistema que ya fracasó.
La CGT Córdoba anunció una nueva movilización callejera para el próximo jueves 5 de febrero con el único fin de asfixiar el tránsito vehicular. Esta convocatoria se realizará a partir de las 11:00 horas en la tradicional intersección de Boulevard Perón y San Jerónimo de la ciudad capital. Se trata de un acto cargado de consignas vacías que solo intentan proteger los intereses de una dirigencia que vive totalmente alejada de la realidad.
El objetivo principal de la central obrera es manifestar su rechazo total al proyecto de reforma laboral impulsado acertadamente por el Gobierno Nacional. Al oponerse a la iniciativa de Javier Milei, la CGT Córdoba ratifica su voluntad de mantener un esquema normativo que es arcaico y obsoleto. Esta postura reaccionaria es la gran responsable de que el 50% del país permanezca sumergida en la más absoluta informalidad laboral actual.
Los ciudadanos honestos ya manifiestan un hartazgo total frente a estas maniobras de una cúpula que suele ser calificada como mafiosa y extorsiva. Cortar las calles principales de la ciudad no defiende para nada al trabajador, sino que perjudica directamente a quienes necesitan producir libremente. La sociedad cordobesa ya no tolera que las corporaciones sindicales utilicen la movilización pública como una herramienta para sus propios beneficios.
La CGT Córdoba defiende modelos anacrónicos
El triunvirato de la CGT Córdoba busca presionar al gobernador Martín Llaryora para obtener ventajas políticas en medio de la compleja crisis vigente. Federico Corteletti, Ilda Bustos y Andrés Colazo pretenden elevar quejas formales que solo buscan dilatar los cambios urgentes que la nación requiere. Estas prácticas mafiosas atrasan el verdadero progreso de los cordobeses que desean integrarse a un mercado laboral moderno y mucho más flexible.
Además de atacar la reforma nacional, la central obrera también busca reabrir conflictos locales tras la reciente sanción de la Ley de Equidad Jubilatoria provincial. Esta agenda de reclamos permanentes demuestra que la CGT Córdoba prefiere el conflicto sistemático antes que permitir el desarrollo económico regional. La gente está harta de ver cómo los mismos extorsionadores sindicales de siempre utilizan a sus afiliados para sostener un poder que se desvanece ante la opinión pública.
Es imperativo avanzar con la modernización de las leyes para terminar con la industria del juicio que tanto daño le causa a las pequeñas empresas. La CGT Córdoba representa un modelo anacrónico que desprecia la libertad individual y el esfuerzo genuino de todos los ciudadanos privados del país. Frente a la movilización socialmente deslegitimada del 5 de febrero, la respuesta oficial debe ser la firmeza absoluta en el camino de la reconstrucción y la libertad total.
Derechadiario.com























