Mientras el Municipio funciona con presupuesto reconducido y el discurso oficial repite que “no hay plata”, los boletines oficiales dejaron nuevamente al descubierto una serie de contrataciones millonarias vinculadas a la custodia personal del intendente que ya genera polémica.
En uno de los últimos actos administrativos se formalizó la contratación de un “asistente y chofer privado del Sr. Intendente Municipal”, un masculino de apellido Fidalgo, cuya prestación abarcaría de lunes a domingo, incluyendo además el pago de viáticos, viajes y estadías, todos a cargo de los contribuyentes de Ushuaia.
El dato que encendió las alarmas es el monto: el contrato establece un pago total de 11 millones de pesos, dividido en cinco cuotas mensuales de 2,2 millones cada una.
Pero el caso no sería aislado. En paralelo, aparece otro contrato con idénticas características, esta vez a nombre de Liendro, replicando funciones condiciones.
Ambos contratados serían policías retirados, desempeñándose como custodios del intendente, bajo la figura de asistencia y conducción privada.
La situación genera interrogantes inevitables: ¿por qué se priorizan contrataciones de alto costo en seguridad personal cuando el Municipio alega restricciones presupuestarias? ¿No existen recursos humanos internos o fuerzas de seguridad institucionales para cumplir esas tareas? ¿Cuál es el criterio que justifica esto?
Resulta que en la Municipalidad, la palabra de moda es “austeridad”. Sí, leíste bien. El equipo del intendente Vuoto anda diciendo por los pasillos que las arcas están vacías, que “no alcanza” y que, lamentablemente, el aumento salarial para los trabajadores tendrá que seguir esperando en el freezer.























