Se afianza la idea de que el modelo mileísta excluye a un grupo de sectores (otrora beneficiados por el modelo anterior).
El EMAE de diciembre, con un salto inesperado del 1,8% frente a noviembre para coronar un 4,4% arriba durante el 2025, fue la frutilla del postre que el propio Javier Milei se encargará de enrostrarle a los “profetas del caos” en su discurso del domingo, en la apertura de las Sesiones Ordinarias. A pesar de eso, la economía sigue muy discutida.
Con la seguidilla de empresas que constantemente aparecen al borde del precipicio o las ya caídas en combate como el emblemático caso de Fate, se afianza la idea de que el modelo mileísta excluye a un grupo de sectores (otrora beneficiados por el modelo anterior): el 80% de la mejora en diciembre la explican el agro, los bancos y las mineras.
Eso no inmuta al Gobierno en medio de la denominada “batalla cultural” que propone. El maniqueísmo de los “buenos” de un lado (el Gobierno y sus políticas) y los “malos” (básicamente, el resto de la Argentina) es utilizado por la Casa Rosada recientemente, los hechos le jugaron a favor. Como el sincericidio de Roberto Méndez, el CEO de Neumen: “Estábamos robando con los precios”.
A eso se le sumó Mario Grinman, de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), que salió a apoyar al Milei con una frase también polémica: “Algunos vamos a quedar en el camino, pero ese es el precio que hay que pagar para que nuestros nietos, nuestros hijos, tengan una Argentina normal”. Lo dijo después de juntarse con Manuel Adorni y mientras que desde su cámara lanzaban el índice de consumo de enero, que mostró la tercera baja consecutiva.
El marco estaba servido en bandeja para que Milei reafirmara su tesis contra el “Círculo Rojo”. “Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien. Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente”. Milei hablaba de Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (Aluar y Fate) y Roberto Méndez (Neumen).
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Pero el escarnio público del Presidente no oculta que, a diferencia de lo que ocurre en el plano financiero (BCRA comprando más de US$ 2.500 millones en el año, Luis Caputo emitiendo bonos en dólares al menos del 6% en el mercado local, y un dólar estable), la sensación térmica de la economía sigue marcando nubarrones.
“Estamos en un desacople en el que la parte financiera está bastante acomodada”, dice Fernando Marull, director de FMyA. “Los mercados le juegan a favor en precios de commodities para Argentina, con el dólar cayendo en toda la región, el dólar acá bajando y el Central muy cómodo comprando reservas todos los días. Hay dólares del agro, hay mineras, hay petróleo… Hay una expectativa de que no se mueva mucho el dólar haciendo carry”, explicó.
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Incluso las importaciones también están bastante frenadas porque se está reflejando el sobrestock preelectoral, lo que explica el saldo comercial de US$ 2.000 millones en enero.
Después del EMAE de diciembre que sorprendió para bien, Marull dice que entrando en enero y febrero los datos aflojaron un poco porque se aceleró la inflación a niveles de 2,8% o 2,9%. “Alimentos pegó mucho con una dinámica de salarios o paritarias que ajustaron en el cuarto trimestre del 2025, pero después para el primer trimestre quedaron medio bajas y posiblemente eso le pegó un poco al consumo”, advirtió. “Ya acumulamos un par de meses con los salarios privados un poco deprimidos, no el empleo. No hay desempleo, lo que hay es precarización. El panorama es que la parte financiera está muy calma, con la actividad que está más fría. No ha cambiado mucho la dinámica que hemos visto en los últimos meses, no empeoró”, apunta Marull.
Esa dicotomía entre lo financiero y la economía real hace que las encuestas sobre la situación personal muestren malestar social, algo que eventualemente (o no) podría trasladarse a lo electoral en el lejano 2027. Un trabajo de AtlasIntel junto a la agencia Bloomberg mostró que el 62% de las personas dicen que la situación económica del país es “mala”. Tan solo 22% dice que es “buena”. El 57% de los encuestados catalogan desfavorablemente la situación de su familia y el 77% habla de un mercado de trabajo complicado para los argentinos. La foto no es buena para Milei. Y la excusa, la misma de siempre: “Si no fuera por los ‘kukas’ la economía no se hubiera frenado el año pasado y las mejoras hubieran sido más notorias”, apuntaron desde el elenco oficial.
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Lo cierto es que con la economía a una velocidad claramente más lenta que en lo financiero, la gestión Milei es “market dependent”. ¿Seguirá la fiesta financiera? Se verá. El weekly de la consultora más leída por los banqueros de la City, como es 1816, plantea escenarios para la dinámica de reservas. Las “netas”, o sea las que realmente valen porque quedan en el BCRA, depende de 3 factores, dicen: (i) la intervención de BCRA en MULC, (ii) las emisiones netas de deuda en dólares del Tesoro y BCRA (operaciones que no pasan por MULC), y (iii) la variación de precio de los activos en los que se invierten las reservas.
“En 2026 el Central ya compró US$ 2.641 millones y el oro generó ganancias por más de US$ 2.000 millones, pero aún así las reservas netas cayeron US$ 2.100 millones dados los pagos de deuda (son negativas en US$ 2.500 millones restando pasivos BCRA a menos de 1 año). El MULC sigue superavitario para BCRA y ya no solo por préstamos bancarios en dólares, que en febrero apenas subieron (ayuda la liquidación de ONs)”, señalan.
Para los analistas de 1816, la apuesta del Gobierno con Bonares arrancó muy bien y “vemos potencial para que continúe la demanda” por varias razones:
- Es un bono corto (vence post elecciones, pero antes del final del mandato Milei),
- El canje CCL-MEP es alto (lo que, para un bono tan corto, significa que el rendimiento MEP es 210 puntos menor que el rendimiento Cable),
- Los depósitos privados en dólares y los FCI en divisas no paran de crecer (superan los US$ 38.000 millones y los US$ 12.800 millones) y los bancos tienen muchos dólares ociosos (encajes son más de US$ 18.000 millones).
¿La “contra”? “Como con el Repo de enero, el Gobierno vuelve a financiar pagos 2026 con deuda 2027, de modo que seguirán creciendo los vencimientos del año electoral que ya superan los US$ 20.000 millones”, alerta 1816.
El mundo financiero, por ahora, tracciona a favor de Milei y el escarnio público contra el Círculo Rojo le da momentum al Presidente para plantarse ante los diputados y senadores. Pero el día después de la macro y la micro tiene las mismas dudas de siempre.
Leadro Gabin el economista.com.ar





















