La cotización internacional alcanzó máximos en casi dos años ante una menor oferta global, mientras el trigo argentino gana competitividad.
El precio internacional del trigo volvió a mostrar una fuerte suba y llegó a superar los US$240 por tonelada, un nivel que no se veía desde hacía casi dos años. La mejora se dio en medio de un escenario global marcado por problemas productivos en Estados Unidos, mayores costos energéticos y señales de una menor oferta para la nueva campaña.
El movimiento en los precios encendió una señal clara para el mercado: el trigo volvió a ganar protagonismo internacional en un contexto de incertidumbre productiva. Para Argentina, que viene de una cosecha récord y mantiene una exportación activa, el nuevo escenario abre una ventana de oportunidad.
La suba llega justo cuando los productores argentinos definen los planes para la campaña 2026/27. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra nacional sería de 6,5 millones de hectáreas, con una caída interanual del 3%. Sin embargo, los mejores precios ya empezaron a verse en las operaciones locales. Existen ya negocios de trigo nuevo anotándose en US$230 por tonelada, lo que implica una mejora de US$6,60.
El mercado internacional encuentra soporte en varios factores. Uno de los más importantes es el encarecimiento de la energía, con el petróleo por encima de los US$105. Ese salto impacta directamente en fertilizantes, gasoil, transporte y costos de producción. En un cultivo intensivo en insumos como el trigo, ese aumento se traslada rápidamente a las cotizaciones.
El otro foco está en cosecha de Estados Unidos. Según datos del USDA citados por analistas del mercado, solo el 30% de los lotes de trigo de invierno se encuentra en condiciones buenas a excelentes, mientras que cerca del 70% de las zonas productivas registra algún grado de sequía. En paralelo, la siembra de trigo de primavera también avanza por debajo del ritmo del año pasado y del promedio histórico.
La incertidumbre también alcanza a Europa, Ucrania y Rusia, donde los trigos de invierno entran en una etapa clave. Aunque todavía no hay daños graves, la sequía en el este europeo y las entradas de aire frío en zonas productivas agregan presión sobre los precios.
En este contexto, Argentina aparece en una posición competitiva, especialmente frente a Brasil. El trigo argentino llega al mercado brasileño con ventaja frente a otros orígenes por menores costos de flete y beneficios arancelarios. Esa condición permite vender a mejores precios FOB y trasladar parte de esa mejora al mercado interno.
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