El medio publicó un contenido que respalda el relato de los kelpers tras un viaje financiado por el Reino Unido.
El medio argentino La Nación quedó en el centro de la polémica tras publicar una nota patrocinada por la Embajada Británica en Buenos Aires que respalda el reclamo y la visión de los kelpers sobre las Islas Malvinas.
El contenido forma parte de una cobertura especial titulada “UNA SEMANA EN LAS ISLAS QUE JURAMOS NO OLVIDAR”, que integra una serie de siete entregas recorriendo las islas y dialogando con sus habitantes.
Según se detalla en la propia publicación, el viaje “fue una invitación de la Embajada Británica en Buenos Aires para LA NACION y otros medios”, lo que marca el contexto del material.
Desde el inicio, la nota presenta un enfoque alineado con la perspectiva británica del territorio argentino ocupado. El relato describe el vuelo hacia las islas señalando que “no hay ambigüedad en el nombre ni en la intención”, al referirse al embarque anunciado como destino “Malvinas”, pero que al llegar cambia a “Falklands”, marcando un contraste que el propio texto plantea como una “fricción” vinculada al uso del nombre.
En ese contexto, la publicación afirma que “Malvinas no es solo un nombre: acá es, casi, una provocación”, e incluso menciona que antes de viajar se advierte que es mejor no utilizar esa denominación frente a los isleños, lo que instala la lógica discursiva predominante en el territorio bajo control británico.
El artículo también describe el arribo a la base militar de Mount Pleasant, donde “se estima que viven unos 800 militares y 300 civiles”, reflejando la presencia del Reino Unido en la zona. Desde allí, la cronista se traslada a Puerto Argentino, denominado Stanley por los isleños, en un recorrido donde predominan descripciones del paisaje y la vida cotidiana.
Uno de los testimonios centrales es el de una habitante local: “Soy la octava generación de kelpers. Mi familia llegó en 1842”, afirma Kristy La Buckland, en una declaración que pone el foco en la continuidad de la población instalada tras la ocupación británica.
La nota también incluye referencias a símbolos y denominaciones que refuerzan la narrativa isleña, como el cartel de bienvenida con la palabra “Falklands” o el nombre del Malvina House Hotel, que, según el propio artículo, no remite a la causa argentina sino a una historia vinculada a colonos británicos.
El contenido publicado por La Nación expone así un enfoque que reproduce el punto de vista de los kelpers y del Reino Unido, en el marco de un viaje financiado por la Embajada Británica. La situación deja en evidencia el respaldo externo a la construcción de ese relato y su difusión en medios argentinos.
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