De los archivos de SEPRIN del año 2010

Se trata de Patricia Villares quien murió accidentalmente ya que no se buscaba su muerte sino darle una lección

Diez días atrás murió Patricia Villares, la esposa de Pablo Moyano, Secretario Adjunto del Sindicato de Camioneros e hijo del líder de la CGT. La información oficial sobre las causas de la muerte se refirió a complicaciones por una reciente cirugía estética. Pero la SI (ex SIDE) tendría otra versión, volcada en un informe que le habrían entregado en mano a la Presidente el Señor 5, Héctor Icazuriaga, y el Señor 8, “Paco” Larcher.

El dossier señalaría que la causa de la muerte habría sido una feroz paliza, probablemente -siempre según la misma fuente- propinada por Pablo Moyano, que se habría encontrado en esos momentos bajo los efectos de sustancias prohibidas por las autoridades sanitarias. La supuesta infección de una cirugía estética, causada por hilos de propileno y que habría terminado causando la muerte, es un argumento que no cierra para ninguno de los especialistas consultados por el gobierno. Además, el rápido entierro que se realizó sin efectuar una autopsia habría afirmado las sospechas que originaron la investigación de la SIDE.

Una carta fuerte
El explosivo informe de la SIDE tendría ahora un valor superlativo en la pulseada que CFK viene sosteniendo con Moyano. En la misma están en juego distintas situaciones. Aquél amenaza con patear el tablero del proyecto de Pacto Social con pedidos de sueldos superiores al 25 por ciento y sigue empeñado en obtener un tercio de las candidaturas del PJ bonaerense para el año que viene. El gobierno, por su parte, estaría complacido por el cerco judicial que Claudio Bonadío y Norberto Oyarbide van cerrando sobre el camionero en las causas de la mafia de los medicamentos.

De comprobarse el nuevo informe de la SIDE, el kirchnerismo contaría ahora con un arma decisiva contra el clan Moyano, cuya vulnerabilidad sería entonces enorme.

La domesticación del camionero para el año electoral es una necesidad acuciante para la Casa Rosada, que cada vez confía menos en su primera espada sindical. Desde la muerte de Kirchner, este abismo se fue ensanchando cada vez más.

Nota Original: https://archivo.seprin.com.ar/?p=17867