El desequilibrio psiquiátrico o el mandato de Trump: Brasil rebaja la relación diplomática a un agregado comercial por los reiterados insultos de Milei a Lula.
Luego de los insultos y la ratificcion de los mismo en sendas engtrevistas ( una por dia con diferentes periodistas afines), que llama la atención y repite esos insultos . No es lo psiquiatrico sino más bien se acerca a un mandato de Trump de resentir las relaciones con el mayor socio del mercosur, a la idea de rodear a Brasil y asilalo, ya que varios presidentes Pro EEUU ganaron las ultimas elecciones.
Las relaciones diplomáticas entre Argentina y Brasil están en su peor momento, las cuales se vieron agravadas por los reforzados insultos del presidente Javier Milei hacia su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en los últimos días. No es la primera vez que el mandatario argentino descalifica verbalmente al presidente Lula, habiéndolo llamado “comunista corrupto”, “ladrón” y “presidiario” en reiteradas veces durante los últimos tres años. Sin embargo, en ese tiempo la administración de Brasilia tomó una política distinta y eligió ponerse del lado de la Argentina en varias ocasiones, como también lo hizo ese país en otros momentos de la historia argentina, como ocurrió durante la guerra de Malvinas.
La medida diplomática, la más severa contra Argentina en décadas, fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi. Según trascendió, el Gobierno de Lula considera que las nuevas declaraciones de Milei, quien volvió a referirse al mandatario brasileño como “ladrón” y “presidiario” en recientes entrevistas, hicieron “inevitable” profundizar la respuesta diplomática.

La decisión implica que Brasil mantendrá su representación en Argentina a través de un encargado de negocios, mientras el regreso de Bitelli queda suspendido sin plazo definido. Hasta el momento, el Gobierno argentino no informó si adoptará una medida recíproca con su embajador en Brasil.
Respuesta de Argentina
En un comunicado, Buenos Aires afirmó que toma nota de la medida adoptada “unilateralmente” por el Gobierno de Brasil y lamentó que ese país “continúe aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”.
Además, sostuvo que, pese a los cruces políticos registrados en los últimos años entre dirigentes de ambos países, Argentina “nunca respondió a una diferencia política con una medida institucional” y aseguró que mantiene ese mismo criterio.
La Cancillería agregó que las relaciones entre los Estados “deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno”.
Más insultos
La tensión entre ambos países se agravó después que Milei reiterara sus fuertes señalamientos contra Lula en varias entrevistas concedidas durante el fin de semana y este martes. En una de ellas sostuvo que la condena por corrupción contra el mandatario brasileño fue anulada por un “error administrativo” y justificó sus palabras al afirmar: “Tengo formas horribles, pero digo la verdad”.
Horas después, el mandatario argentino volvió a cargar contra Lula durante una entrevista en ‘La Casa Streaming’, donde manifestó su deseo de que “Brasil también se pinte de azul”, en referencia a un eventual triunfo del dirigente opositor Flavio Bolsonaro en las elecciones presidenciales previstas para octubre. “Sacarse a los corruptos y ‘chorros’ (ladrones) de encima siempre es bueno”, afirmó.
La crisis diplomática se había iniciado tras la participación de Milei en la convención del Partido Liberal de Brasil, donde respaldó públicamente la candidatura de Flavio Bolsonaro. En aquella oportunidad, Itamaraty llamó a consultas a Bitelli y presentó una protesta formal al embajador argentino, aunque ambas partes mantenían expectativas de una desescalada que finalmente no se concretó.
Desde la Casa Rosada, en tanto, fuentes oficiales descartaron la posibilidad de que Milei ofrezca disculpas por sus declaraciones, lo que deja abierto un escenario de mayor deterioro en la relación entre los dos principales socios del Mercosur.

