Ahora dice que no fue disculpas, pero le dijieron al embajador británico miren que nosostros no tenemos que ver con eso”. (Por la Bandera de Malvinas son Argentinas)
Fuentes oficiales, en la Casa Rosada y en la Cancillería hubo contactos para contener el conflicto. Un vocero del Gobierno de Milei confirmó que existían “reuniones a nivel diplomático por la protesta británica”.
En tanto, fuentes diplomáticas agregaron que un enviado del canciller Pablo Quirno acudió a la embajada británica para pedir disculpas, mientras que el Presidente no pudo contener su enojo puertas adentro con el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, por la exhibición de la bandera. También se mostró molesto por las declaraciones de Lionel Messi sobre la situación económica de la Argentina.
“Es una gran alegría para la gente, porque sabemos que mucha gente no tiene trabajo y no llega a fin de mes“, dijo el capitán de la Selección, una frase que desencajó a Milei. No obstante, el Presidente mantiene en pie el ofrecimiento para que, al regreso del Mundial y sea cual fuere el resultado, el plantel pueda celebrar en la Casa Rosada, aunque prometió que ni él ni ninguno de sus funcionarios formará parte de la foto oficial.
Tensión con el Reino Unido: las gestiones de Cancillería ante la queja de Londres
Según reconstruyó iProfesional en base a fuentes diplomáticas, el canciller Pablo Quirno encomendó al subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro —virtual vicecanciller, dado que no hay designado formalmente un secretario de Política Exterior—, mantener un contacto directo con el embajador británico en Buenos Aires, David Cairns, para transmitirle que el Gobierno argentino no tuvo participación en la decisión de los futbolistas.
El argumento oficial de la Casa Rosada fue que el Poder Ejecutivo “no puede controlar lo que hacen los jugadores de fútbol en medio de un festejo”. De todas maneras, el embajador le manifestó a Navarro que “tomaba nota” del incidente y delegó el seguimiento del tema en el segundo de la embajada, en una clara muestra de malestar por el inesperado conflicto bilateral.
En Cancillería aseguraron que el diálogo no fue del todo productivo y que el problema aún no ha sido solucionado. “Navarro volvió blanco a la Cancillería”, graficaron fuentes diplomáticas muy cercanas al ministro.
Fuentes diplomáticas señalaron que el objetivo central de Quirno fue impedir que el episodio derivara en un conflicto político de mayor magnitud con uno de los principales socios internacionales del oficialismo. Por ahora, la posición dominante en el Palacio San Martín es no sobreactuar con la embajada argentina en Londres ante el temor de generar un efecto bumerán.
Mientras tanto, el Reino Unido elevó formalmente su reclamo ante la FIFA. El secretario de Comercio británico, Peter Kyle, calificó la exhibición de la bandera como “totalmente inapropiada” y reclamó una investigación por considerar que se violó el principio de neutralidad política en los eventos deportivos.
Desde Downing Street endurecieron aún más el tono. Un portavoz oficial sostuvo que “la Copa del Mundo puede no ser nuestra, pero las Islas Malvinas sí”, ratificando con firmeza la posición británica sobre la soberanía del archipiélago.
