La camporista que compró el departamento vecino al de CFK se contradijo en sus declaraciones y reconoció la operación
María Soledad Calle había asegurado “no compré nada”, pero ahora reconoció judicialmente la operación por unos USD 189.000.
La militante kirchnerista y camporista María Soledad Calle, investigada por presuntas irregularidades vinculadas al manejo de fondos de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), reconoció ante la Justicia que compró el departamento ubicado en el primer piso de San José 1111, vecino al inmueble donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria por corrupción, pese a que semanas atrás había negado públicamente haber realizado la operación.
La contradicción quedó expuesta luego de que Calle presentara un escrito ante el juez federal Julián Ercolini, en el que explicó que la adquisición fue realizada con “recursos propios” y que tenía como objetivo destinar el inmueble a “una fundación de estudios para el desarrollo argentino”. La compra habría sido concretada por alrededor de USD 189.000.
La nueva versión contradice directamente con sus declaraciones anteriores. Cuando comenzaron a conocerse las sospechas sobre su patrimonio, la dirigente había afirmado: “No compré nada. Es una disputa sindical y de poder”, y aseguró que había sido elegida como blanco de una interna gremial.
Ahora, en cambio, su defensa reconoció formalmente la adquisición e intentó desvincularla del dinero proveniente del contrato entre la UOM y USEM S.A., sociedad en la que Calle tuvo participación. Según el planteo presentado en Tribunales, la operación inmobiliaria sería anterior a la relación contractual cuestionada entre la empresa y el sindicato.
La causa investiga si el convenio con USEM produjo un perjuicio económico para la UOM, su obra social y sus afiliados. La compañía percibía una comisión del 0,5% por la gestión bancaria de aportes, una suma que, de acuerdo con la denuncia que dio origen al expediente, habría representado aproximadamente $100 millones.
Calle quedó bajo especial atención porque se desempeñaba simultáneamente como empleada del área de relaciones internacionales de la UOM y como directora de la empresa contratada por el sindicato. Su defensa niega que haya existido una maniobra de “autocontratación” o una cesión del control de los fondos.
El patrimonio de la dirigente también forma parte de las medidas ordenadas por la Justicia. El expediente incluye pedidos de información sobre un Peugeot 3008, un BMW M135 xDrive, sociedades comerciales, declaraciones juradas, movimientos económicos y viajes realizados al exterior.
En relación con el BMW, Calle sostuvo que el vehículo habría sido comprado por su pareja y registrado a nombre de ambos, mientras que sobre sus viajes internacionales argumentó que una parte importante estuvo vinculada a sus funciones gremiales dentro de IndustriALL Global Union.
El juez Ercolini, con intervención del fiscal Eduardo Taiano, solicitó además información a ARCA, al Registro de la Propiedad Inmueble y a distintos organismos para reconstruir los ingresos, bienes y operaciones de la dirigente kirchnerista.
La investigación deberá determinar ahora si existe correspondencia entre el patrimonio atribuido a Calle, sus ingresos declarados y las operaciones económicas bajo análisis. Mientras tanto, el reconocimiento sobre la compra del departamento de San José 1111 contradijo la negativa que la propia dirigente había hecho pública cuando el caso salió a la luz.
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