La Comisión Europea incluye en su vigesimoprimer paquete sanciones a empresas de terceros países. El conflicto agrava las ya tensas relaciones entre China y la Unión Europea.
Pekín ratificó este miércoles la protección de sus compañías frente a las próximas sanciones de la Unión Europea (UE) contra entidades vinculadas al esfuerzo bélico ruso, después de que la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, confirmara que la nueva batería de medidas incluirá compañías con sede en el país asiático.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Lin Jian recalcó en rueda de prensa que China se opone “firmemente” a las sanciones unilaterales que no cuenten con una base en el derecho internacional ni con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
En ese marco, Lin Jian subrayó que China ha trasladado en numerosas ocasiones sus protestas a la parte europea y le ha instado a “corregir sus prácticas erróneas” y revocar esas sanciones, que calificó de “ilegales”. El vocero añadió que Pekín seguirá de cerca la evolución de la situación y adoptará las medidas necesarias para proteger los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas.
La posición de la Comisión Europea
Las declaraciones se producen después de que la Comisión Europea presentara este martes su vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania, centrado en los sectores energético, financiero y comercial.
Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, explicó que las nuevas medidas incluyen restricciones adicionales contra la denominada “flota fantasma” rusa y buscan mantener la presión sobre las fuentes de ingresos de Moscú.
Por su parte, Kallas destacó que el paquete también incorporará controles de exportación y medidas contra unas cincuenta empresas de terceros países, incluidas entidades con sede en China, Turquía, Kirguistán, Kazajistán, Emiratos Árabes Unidos e India, a las que Bruselas acusa de contribuir al complejo militar-industrial ruso.
Las relaciones entre China y la UE han atravesado diversos focos de conflicto en los últimos años, marcados por las investigaciones comerciales recíprocas, las diferencias sobre la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas por Bruselas a empresas chinas por su presunta colaboración con Rusia.
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