La debilidad de la divisa japonesa, en parte, vinculada con la reciente fortaleza del dólar ha llevado al gobierno nipón a intervenir fuerte en los mercados internacionales. Se estima que el banco central japonés encara, también, volver a subir la tasa de interés.
El diario Nikkei informó que el Banco de Japón (BoJ) tiene previsto subir las tasas de interés en 25 puntos básicos en su próxima reunión de política monetaria, lo que coincide con el consenso del mercado. Pero además señala que el banco central nipón “también está considerando pausar la reducción gradual de su programa de compra de bonos del gobierno, a partir de abril de 2027”. Esto marcaría un cambio de rumbo para el BoJ y se produce tras un discurso del gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, la semana pasada, en el que abordó el tema.
Cabe señalar que para los operadores del mercado mundial de divisas el aumento de los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB) -la tasa a 10 años pasó del 2% al 2,8%- está relacionado, precisamente, con los esfuerzos del BoJ, desde 2024, para “normalizar” la política monetaria y permitir que los mercados tengan mayor influencia en la fijación de las tasas de interés a largo plazo. Claro que también las preocupaciones fiscales e inflacionarias han jugado un papel en este sentido. Por otro lado, recientemente, se han producido episodios de volatilidad en los rendimientos de los JGB, que se han sentido en otros mercados del G-10.
Por ello, los inversores han prestado mayor atención a las subastas de JGB y al programa de recompra del BoJ. Según los analistas, se desconoce si existe alguna influencia política sobre el BoJ, tanto interna como externa, para garantizar movimientos más ordenados en los rendimientos de los JGB en el futuro. Pero, advierten, es probable que una mayor estabilización en el mercado de bonos del gobierno japonés (JGB) reduzca la volatilidad potencial del yen japonés. Según Reuters, cuando la paridad dólar-yen tocó las 160 unidades por dólar, el gobierno nipón intervino en los mercados extranjeros gastando casi 12 billones de yenes (73.000 millones de dólares), una cifra récord mensual, para defender la moneda.
Veamos el contexto general y japonés, clave para el “carry trade”:
- A lo largo de junio, todos los bancos centrales del G-10, excepto uno, celebran una reunión de política monetaria, y de ellos, se espera que tanto el BCE como el BoJ suban las tasas de interés. El discurso de Ueda, de tono agresivo, la semana pasada, reforzó el riesgo de que el BoJ estuviera a punto de endurecer su política monetaria este mes por primera vez desde diciembre, tras los datos económicos que indicaban ganancias reales positivas y una demanda de consumo sólida. Ueda también aprovechó este discurso para proporcionar información sobre la política del banco en relación con su programa de compra de bonos.
- Vale recordar que, en 2024, la política de flexibilización cuantitativa (QE) del BoJ llegó a su fin y el banco anunció que comenzaría a comprar JGB a un ritmo reducido. La semana pasada, Ueda reiteró que el plan de reducción actual, decidido en junio de 2025, consiste en recortar las recompras en unos 200.000 millones de yenes (unos u$s1.250 millones) cada trimestre hasta el primer trimestre de 2027. Como resultado, la compra mensual en marzo de 2027 será de 2,1 billones de yenes (u$s13.125 millones), lo que equivale a aproximadamente un tercio de la cantidad comprada por el BoJ antes de finalizar el QE en 2024. Según el BoJ, en este punto, sus tenencias de JGB se habrán reducido más de un 16% como resultado de la reducción gradual del estímulo.
- Ahora, según el periódico Nikkei, el BoJ está considerando suspender las recompras a estos niveles a partir de abril de 2027. Esto se produce en un contexto de preocupación en el mercado de JGB ante la posibilidad de que el BoJ se esté quedando rezagado en materia de inflación y que el estímulo fiscal pueda afectar la oferta.
- Los analistas creen que la política de reducción gradual del BoJ obligó al mercado a cubrir el déficit, aunque con un aumento en los rendimientos. Según el mercado, las instituciones japonesas nacionales fueron el mayor comprador individual de los JGB adicionales, con la participación también de los fondos de pensiones públicos. Claro que también los inversores extranjeros participaron, atraídos por el mayor rendimiento ofrecido. Sin embargo, advierten en el mercado, este grupo puede aumentar la volatilidad del tipo de cambio, ya que los inversores extranjeros pueden ser más sensibles a las noticias que se perciben como negativas. • De modo que, al pausar la reducción gradual en los niveles actuales, el mercado debería tener más tiempo para encontrar su equilibrio, lo que debería generar cierta estabilidad, siempre que la oferta de bonos del gobierno japonés no aumente significativamente. Y esto debería disminuir el riesgo de episodios de volatilidad del yen.
- Cabe destacar que el principal factor determinante del tipo de cambio suele ser la tasa de interés a corto plazo, que se mantiene muy baja en Japón. En tal sentido, el BoJ que inició una política monetaria restrictiva en 2024, mucho antes que otros bancos centrales del G-10, y ahora que se espera que la mayoría de ellos suban las tasas este año, hacen que al BoJ le resulte más difícil modificar los diferenciales de tasas de interés a favor del yen. Esto significa que, para respaldar al yen, el BoJ podría tener que anunciar un ritmo potencialmente acelerado de subas de tasas en su reunión de política monetaria de este mes.
- Ahora bien, dados los obstáculos al crecimiento derivados de la guerra entre EEUU e Irán, no está claro que se sienta cómodo haciéndolo, lo que podría dejar al yen vulnerable. El pronóstico del mercado es que la paridad (hoy en más de 160 yenes por dólar) comience a alejarse de ese nivel en los próximos 3 meses lo que presupone nuevas subas de tasas por parte del BoJ este año.
- Vale recordar que la paridad dólar-yen retrocedió bruscamente una semana atrás luego de la intervención de la primera ministra Sanae Takaichi en el parlamento. Allí comentó que su gobierno profundizará la cooperación internacional en materia cambiaria, incluyendo a EEUU. Asimismo, afirmó que el gobierno tomará las medidas cambiarias necesarias en cualquier momento, lo que avivó los temores de una posible intervención cambiaria inminente.
- El mes pasado, el Ministerio de Finanzas destinó una cantidad récord a intervenir en apoyo del yen. A pesar de ello, el cruce dólar-yen se acercó al nivel psicológicamente importante de 160 yenes por dólar. Claro que la mayor firmeza del dólar explica en parte este movimiento.
- En las últimas semanas, el mercado ha estado descontando el riesgo de un endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) este año, impulsado por los sólidos datos económicos de EEUU y el aumento de la inflación subyacente del PCE.
- Sin embargo, la percepción de que Takaichi es partidaria de una política monetaria expansiva ha sido un factor que ha contribuido a la debilidad del yen desde que asumió el liderazgo del PLD en octubre pasado. Sus comentarios en apoyo del yen pudieron haber sorprendido a algunos participantes del mercado y agravado su impacto. Por eso el discurso de Ueda fue seguido con gran atención porque se esperaba que confirmara o desmintiera las especulaciones sobre una suba de tasas del BoJ el próximo 16 de junio.
- Con relación a la tasa del BoJ, la primera suba desde enero 2025 fue en diciembre pasado. El lento ritmo de las subas ha sido claramente insuficiente para disuadir a los especuladores de utilizar el yen para financiar operaciones de “carry trade”. Por este motivo, se especula en el mercado que, para poder ofrecer al yen un apoyo decente, Ueda probablemente tendrá que reforzar las expectativas de otra suba de tasas este año, incluso si se prevé una medida en junio.
- Entonces, dadas las expectativas del mercado de que la Fed pueda abandonar su sesgo expansivo, el BoJ y el Ministerio de Finanzas podrían tener dificultades para mantener el cruce por debajo de 160 yenes en las próximas semanas. Lo que sugiere que es probable que el gobierno japonés continúe amenazando con nuevas intervenciones en el mercado de divisas.
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