Fenomeno barrial Prefectura: efectivos que alquilan una pieza en la Villa 31 para poder sobrevivir.
Los efectivos más jóvenes de la Prefectura Naval alquilan una pieza en la Villa 31 para poder sobrevivir y estar cerca de sus destinos en el Puerto de Buenos Aires.
La escala más baja arranca con un marinero que recibe entre $800.000 y $850.000 en mano.
Un cabo segundo cobra alrededor de $880.000 a $930.000; un cabo primero, entre $960.000 y $1 millón, y un ayudante de tercera, entre $1,05 y $1,12 millones.
Para alcanzar esos ingresos deben sumar antigüedad y recargos de servicio. Aun así, las categorías iniciales quedan por debajo de la canasta básica de una familia tipo, que ya superaba los $1,5 millones según la última medición oficial disponible.
“Es humillante. Nos pagan por debajo de la línea de pobreza y en el Edificio Guardacostas no hay ni siquiera resmas de papel para hacer una impresión. Tampoco tenemos comedor. Antes íbamos a comer al comedor de los tribunales de Inmigrantes, pero ahora solamente sirven café y medialunas”, cuentan fuentes de la fuerza.
El deterioro no se limita a los salarios. En la sede central de la Prefectura, ubicada en Puerto Madero, los agentes denuncian la falta de insumos básicos y de un espacio donde alimentarse durante jornadas que se extienden por los recargos y las guardias.
La situación golpea especialmente a marineros, cabos y ayudantes jóvenes, que deben destinar buena parte del sueldo al alquiler y al transporte. Algunos terminan compartiendo habitaciones o instalándose en la Villa 31 para poder llegar a fin de mes.
