09/09/2026

Minería avanzó con dictámenes para incorporar las tierras raras al Código de Minería

6

La comisión que preside Fernanda Ávila firmó dos dictámenes sobre proyectos que buscan declarar a las tierras raras como minerales de primera categoría e incorporarlas al Código de Minería. El oficialismo y bloques dialoguistas consensuaron un texto de mayoría, mientras que UP impulsó una propuesta propia. Además, expusieron sobre el valor estratégico de estos recursos en el escenario geopolítico global.

Bien temprano se reunió este miércoles la Comisión de Minería, que preside la catamarqueña Fernanda Ávila, que avanzó con la firma de dictámenes para modificar el Código de Minería incorporando las denominadas Tierras Raras.

Sobre el tema había tres proyectos, de la diputada oficialista Silvana Giudici, el radical jujeño Jorge Rizzotti (Provincias Unidas) y su comprovinciano de UP Guillermo Snopek, habiéndose llegado a un consenso para avanzar con un dictamen unificando los dos primeros. Ese fue el dictamen de mayoría, con 19 firmas, y en el mismo se eliminó la mención de la incorporación de las Tierras Raras en el RIGI.

Unión por la Patria, por su parte, avanzó con un dictamen propio, que fue el de minería, con 11 firmas, sobre el proyecto de Snopek, quien precisamente intervino para valorar el trabajo realizado, resaltando la modificación del Código de Minería poniendo a las Tierras Raras como minas de primera categoría, sacándolas del ámbito particular para ponerlas en la faz del orden público, haciendo que sean “de interés nacional”.

“Se ha hecho mucho trabajo legislativo”, valoró por su parte su compañera de bloque Adriana Serquis, quien consideró que la declaración de las Tierras Raras como de interés nacional tiene que ver con el objetivo de fondo, que es el del desarrollo nacional. Con el deseo de que esa recategorización “le permita al país hacer uso económico de estos valores”. La utilización de los mismos es muy importante, dijo, “pero todavía está muy lejos de llegar a ser un uso real, por eso la importancia que tiene”. Valoró en ese sentido la tarea que viene cumpliendo Segemar y los estudios que viene haciendo, pero advirtió que como otros sectores científico-tecnológicos “están siendo desfinanciados y han manifestado la necesidad de contar con el presupuesto necesario para avanzar en su tarea”.

Señaló en ese sentido que “no es solo encontrar el mineral y explotarlo, sino (utilizar) toda la tecnología anunciada para sacarle valor. Estos minerales deben ser procesados, por eso hay muchísima tecnología que ya se conoce, pero probablemente hay muy pocos lugares que están capacitados en nuestro país para hacerlo, por eso la importancia de declararlo de interés nacional”.

“Evidentemente estamos muy lejos de competir con China, pero si no queremos que nos vendan espejitos de colores, debemos saber cuál es el nicho donde podemos desarrollarnos -agregó-. Tenemos que poder hacerlo al mejor costo y con la mejor tecnología. Por eso es importante incluir el tema de la nacionalización, por todo lo que significa para la cadena de valor”.

Por el oficialismo intervino la diputada Mercedes Llano, quien sostuvo que “estamos a las puertas de consolidar un hito histórico, incorporando la categoría de ‘tierras raras’ a la primera categoría del Código de Minería”. Señaló que el mismo ha ido aggiornándose a lo largo de nuestra historia al ritmo de la evolución del desarrollo industrial. Las tierras raras y minerales críticos se han convertido en la base de la seguridad energética, la defensa y las ventajas competitivas legales. Nuestro país cuenta con un enorme potencial geológico, que ha sido inexplorado por falta de incentivos. Tenemos un potencial de más de tres billones de toneladas. Por eso el desafío consiste en transformar ese potencial geológico en un desarrollo real”.

Una ventana de oportunidad para el país 

A continuación, y mientras los diputados procedían a firmar los dictámenes, fue invitado a disertar Juan Biset, consultor de la OCDE en Minería y Sustentabilidad, fundador del Grupo Minería del CARI, que expuso sobre la temática “Geopolítica y Geología: ventana de oportunidad para el país”.

“Hay algo que está sucediendo en el mundo y en el país, que hace que la minería ocupe hoy un rol en el centro de la escena, que no tenía antes”, arrancó Biset, que resaltó que la minería es “esencial”. “Nada de lo que existe se hace sin minería”, enfatizó, recordando el viejo dicho que dice que “si no se planta o se cría, viene de la minería”. Se preguntó entonces qué cambió para que la minería ocupe hoy el centro de la escena. “Cambió el mundo -aclaró-. En los últimos 30 años ocurría la minería en un contexto que ya no existe más. En un mundo globalizado, el motor de la discusión se centraba alrededor del precio de los minerales, que eran commodities. El mundo se fractura en dos momentos, dos instancias: la primera es la pandemia, una fractura operativa, se cortaron las cadenas. La segunda es política y comercialmente, una fractura de competencia: vuelve a aparecer la geopolítica de los grandes bloques. Ya no existe aquel mundo donde los minerales se compraban en el supermercado. Hay una competencia desatada por el acceso a los minerales”.

Biset sostuvo que “hoy lo que define no es el precio, sino el acceso” a los minerales. “Lo tenés o no lo tenés, y como todo está hecho de minería, y está al inicio de la cadena, sin acceso hay un problema”. Agregó que “lo que pasa además es que esta fractura se da en un contexto adicional de cuatro transiciones, que también le cambian la cara a la demanda. Lo primero es la oferta, cuántos minerales hay… Los minerales de mi bloque no se los voy a vender al de enfrente”.

Habló de dejar de usar hidrocarburos para ir hacia la electrificación. Ejemplificó diciendo que lo que tiene la transición energética es que es material intensiva. Señaló al respecto que un auto de combustión interna, que son los que todos conocemos, usa unas seis veces menos minerales que uno eléctrico. Lo mismo sucede para producir electricidad: un generador eólico offshore usa veinte veces más minerales que un ciclo combinado. “Ahí tenemos una demanda adicional”, apuntó.

“Pero hay otras transiciones más que están ocurriendo en simultáneo -indicó-. La otra es la digital, que básicamente se traduce en los data centers. Un data center es un enorme consumidor de energía: consume como una pequeña ciudad, y para el 2030, que es mañana, se esperan que los data center consuman lo mismo que Japón”.

Consideró a la tercera transición como “menos positiva, negativa”. Se refería a la transición militar: “Como parte de esa dinámica de fractura y competencia desatada, los países se están remilitarizando y los materiales que se usan son por definición insusceptibles de reciclado. Lo que va en la bomba no lo recuperás más”.

La última transición y la más importante es la transición demográfica, continuó. “Hoy somos 8.000 millones de personas y vamos a ser 10 mil millones antes de que termine el siglo. Cada una de esas personas es responsable de una huella mineral. Si multiplicamos eso por un 20% más, tenemos una demanda gigantesca de minerales que no está en el radar”, remarcó, agregando que “hay además una mayor prosperidad: la humanidad va teniéndola y con ello hay una mayor demanda de minerales. Al pasar de andar en bicicleta a  un auto, se aumenta la huella digital; eso implica una tensión sobre el mercado”.

“¿Qué significa en términos puramente mineros? -hay dos dinámicas que están ocurriendo hace tiempo. En la minería, China lleva 30 años de estrategia mineral, de acceso a los minerales y al procesamiento. El nivel de concentración que hay en la oferta mineral china es gigantesco. Estados Unidos, la Unión Europea y potencias medianas -Japón, Medio Oriente y la India- están viendo cómo logran acceso a minerales y logran acceso a su propia minería. Se está yendo a tener más minas en Europa, revirtiendo 30 años de una tendencia opuesta”.

En este marco, Juan Biset advirtió que “el tiempo de respuesta de la minería a esta demanda gigantesca que hay es ‘super lento’ y ya está descalzado. Ya no vamos a llegar a atender esta demanda. Países como el nuestro aspiramos a ser productores de minerales”.

Respecto de nuestra realidad, remarcó el potencial que tiene Segemar, y recordó que “compartimos barrio con el principal productor minero de la región, que es Chile”, admitiendo que “Argentina no ha desarrollado su minería todavía. A diferencia de lo que está ocurriendo en Chile, donde la cantidad de mineral versus la roca, que no tiene valor, es muy baja, en Argentina es muy alta”. En ese sentido señaló que por ese gran desarrollo minero que ha tenido Chile, hoy “están raspando la olla. Nosotros tenemos todavía la olla llena”, ejemplificó. Lo negativo, aclaró, “es que nos falta un montón de cosas. Lo que le permite a un país como Argentina tener una relevancia inusitada es que en este tiempo que no hicimos minería, si tenemos identificados una serie de proyectos que se llaman de clase mundial”, y citó el caso del cobre, mineral con el que estamos en condiciones de arrancar rápidamente.

“Hoy hablar de minería es hablar de una potencialidad de desarrollo argentino anhelado. Porque la minería solo ocurre en el mundo en la intersección de tres conceptos: la geología, que Argentina la tiene; la aceptación social, pública, que Argentina crecientemente la va teniendo cada vez más; y las reglas, que es un poco la tarea a la que ustedes (los diputados) están convocados. Hacer reglas previsibles, claras, que no cambien de un día para otro”.

Recordó el especialista que “Argentina es un país productor, o va a serlo, de litio, oro, plata; aspira a producir uranio, cobre… Estamos en un momento fundacional, yo creo que tenemos que jugar inteligentemente la mano que nos toca. Evitar alineamientos automáticos, no casarse con nadie. Y hay 3 o 4 grandes temas pendientes. Un problema, o desafío, u oportunidad, en la infraestructura, en el desarrollo de talento y recursos humanos. Hay un problema en el financiamiento, tenemos que convertirnos en una jurisdicción en que el financiamiento sea fácil y razonable”.

“Esas cadenas de valor ocurren cuando están dadas un montón de circunstancias y situaciones”, consideró, y puso el ejemplo de Australia, al que definió como el país más minero del mundo, con mineral de hierro y el mejor carbón siderúrgico del mundo, “y sin embargo no es una potencia en la producción de acero. No sé por qué”, admitió, apuntando que “la presencia de los minerales no determina necesariamente el desarrollo de la cadena de valor. Está super raro el mundo…”.

Y concluyó ejemplificando así: “Mi jardín no es una mina de oro por un tema de costos y de precios. Mina no es un concepto geológico, sino un concepto económico. Si introducimos legislación que sube los costos, estoy apagando áreas mineras. Si hago lo contrario, estoy generando minería. No son los geólogos, son ustedes los que hacen minería”.

Parlamentario.com