08/08/2026

García Cuerva: “El pueblo está cansado de dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades”

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El arzobispo de Buenos Aires encabezó la misa por el Día de San Cayetano en el santuario de Liniers y cuestionó a una clase dirigente que, según dijo, “se da la buena vida”. También reivindicó el trabajo como un derecho y una fuente de dignidad.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó este viernes la tradicional misa por el Día de San Cayetano en el santuario de Liniers y lanzó un fuerte mensaje hacia la dirigencia política. Ante los fieles que se acercaron a pedir “pan, paz y trabajo”, el prelado sostuvo que el pueblo está cansado de “promesas incumplidas” y de dirigentes que hablan de los pobres pero se mantienen lejos de sus necesidades.

Un mensaje directo a la clase dirigente

García Cuerva describió a un pueblo esperanzado que, pese a las dificultades, no pierde la fe y sigue acercándose al santo. En ese marco, cuestionó a una clase dirigente que, según sus palabras, “a veces parece mirar para otro lado” y que pone su energía en “descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie”. También reprochó que algunos referentes “se dan la buena vida” mientras dicen ocuparse de los más humildes.

El arzobispo apuntó además contra la precarización: reclamó que el trabajo no sea “una mercancía” y advirtió por las familias que deben tener “dos o más empleos para llegar a fin de mes” o que caen en “la trampa de los créditos” que, señaló, endeudan y asfixian a muchísimos hogares.

“El trabajo es dignidad”: el pedido a San Cayetano

En su homilía, García Cuerva reivindicó el trabajo como un derecho y una fuente de dignidad, y citó al papa León XIV, para quien la mejor ayuda que se le puede dar a una persona pobre es promoverla hacia un buen empleo que le permita ganarse la vida de acuerdo con su dignidad. “El trabajo nos hace protagonistas de nuestra propia vida”, expresó ante los presentes.

Durante la bendición a los fieles -muchos de ellos trabajadores que llegaron con sus herramientas y el fruto de su labor-, el arzobispo le pidió al santo “más y mejor trabajo” para los argentinos y que los ayude “a no bajar los brazos”. Sobre el cierre, apeló a una imagen popular para hablar de la bendición: la comparó con el “bien ahí” que usan los pibes en los barrios. “Bien ahí, dice Dios”, lanzó, al destacar a quienes siguen creyendo en el trabajo y apostando por un futuro mejor.

Cronica.com