07/14/2026

El Gobierno removió a Alejandro Nimo, el funcionario que se enfrentó con el embajador argentino en España

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La persona apartada se desempeñaba como agregado de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la sede diplomática. Hace unos meses, mantuvo un conflicto con el diplomático Wenceslao Bunge por un despacho.

El Gobierno confirmó, este martes, la remoción de Alejandro Nimo de su cargo como agregado de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la Embajada argentina en España. La decisión – oficializada a través del Decreto 588/2026 – fue tomada luego de que el ahora exfuncionario mantuviera una fuerte discusión con el embajador argentino en dicho país, Wenceslao Bunge Saravia.

Nimo había sido designado en agosto de 2024 por reunir “las condiciones de idoneidad profesional necesarias para desempeñar dicho cargo”, según había detallado el Gobierno. Ahora, casi 2 años después, el Canciller Pablo Quirno firmó la salida del funcionario.

La salida de Alejandro Nimo de la embajada de España

En los justificativos de la medida, el Gobierno detalló que busca “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento” de la representación diplomática en Madrid. En el documento publicado en el Boletín Oficial, el Ejecutivo argumentó que “el ejercicio de las funciones asignadas exige una actuación acorde con los lineamientos, directrices e instrucciones impartidos por el Estado Nacional en materia de política exterior”.

Al momento de su nombramiento, Nimo había recibido rango de Consejero de Embajada y Cónsul General al solo efecto protocolar, mientras se desempeñara en el cargo.

Sin embargo, el motivo central de la decisión fue la disputa que mantuvo Nimo con Bunge Saravia. El conflicto entre ambos surgió a raíz de la decisión del embajador de retirarle el despacho a quien se desempeñaba en el sector de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional.

En detalle, en ese entonces la Embajada Argentina en España anunció una reestructuración interna que incluía la decisión de no renovar el alquiler del piso donde funcionaba el Consulado General.

Sin embargo, Nimo no aceptó la explicación oficial de ese momento, hizo público el conflicto y apuntó directamente contra el embajador: “Quiero aclarar que no se trata de que me hayan desplazado del cargo, sino que simplemente, por decisión del embajador Bunge, me han quitado el despacho en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina“, detalló en ese entonces y sentenció: “Deshacerse de mi oficina no fue deshacerse de mí. Fue deshacerse de un símbolo.”

En su posteo, Nimo también expresaba “preocupación por la falta de compromiso” de Bunge Saravia “con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente”.

La cercanía de Nimo con la embajada y su vínculo directo con el economista español Jesús Huerta de Soto lo habían ubicado, el año pasado, entre los nombres que analizaba la Casa Rosada para ocupar la representación diplomática en Madrid. Finalmente, el Gobierno optó por designar a Wenceslao Bunge.

Detrás de esa definición existía una tensión que se había ido gestando durante meses. Identificado con el ideario libertario y discípulo de Huerta de Soto, el abogado había tejido en España una agenda propia de reuniones con empresarios y referentes del sector privado, donde destacaban figuras de los rubros alimentario y ferroviario, además de haber sellado compromisos de inversión por más de 2.500 millones de euros. Esa actividad, desarrollada en paralelo a la agenda institucional de la embajada, comenzó a generar fricciones por la superposición de interlocutores y la autonomía con la que organizaba esos encuentros.

El episodio que terminó por profundizar el conflicto fue una entrevista que Nimo concedió a un influencer en redes sociales. Allí defendió la política de austeridad fiscal impulsada por el Gobierno, reivindicó la “batalla cultural” y lanzó críticas contra la administración de Pedro Sánchez.

Ambito.com