Recaudación disociada del PBI: por qué los ingresos tributarios no acompañan el crecimiento económico
La recaudación tributaria suele ser indicio de la marcha de una economía. Algunos analistas consideran que en Argentina su comportamiento muestra un cambio de estructura productiva.
La recaudación tributaria suele ser tomada como un indicio de la marcha de la actividad económica, lo que implica que ante una baja de los ingresos del fisco se suponga que hay una pérdida de producción. En el caso de la Argentina, en los primeros 8 meses del año se registra caída del 3,8% en un contexto en el cual la economía, aunque de manera moderada, crece. El mercado estima que la actividad podría terminar con una suba cercana al 2%, mientras que los ingresos del fisco, a lo sumo, podrían quedar iguales que los del año pasado descontando la inflación.
En el último informe Economic GPS N° 137 de la consultora PwC, “Tracking: Los factores estructurales detrás de la dinámica de la recaudación”, se detalla que hubo algunas medidas de política tributaria que determinaron una pérdida de recursos, pero que también hay otros factores que explican que la merma responde a una transformación de la estructura productiva.
Por su lado, consultado por Ámbito, el especialista Alejandro Pegoraro plantea que la debilidad recaudatoria se debería a la caída de la actividad en sectores transables, sobre todo cuando se contrasta con la evolución de la recaudación de Ingresos Brutos de las provincias, que está vinculada a la facturación.
La pérdida de recursos debería ir emparejándose hacia el final del año. En los pronósticos más optimistas, se señala que los ingresos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) podrían terminar igual que los del 2025, descontando el efecto de la inflación, con una economía que crecería un 2%.
Por qué baja la recaudación de los impuestos
De acuerdo con el estudio de PwC, hubo cambios normativos en 2025 que afectaron los ingresos. Por caso, en derechos de exportación e importación se verifica una caída del 24,3% real debido a la reducción de alícuotas de derechos de exportación, iniciada a principios de 2025 y confirmada en 2026, y la restitución de certificados de exclusión de IVA para importadores.
En el caso del Impuesto a los Créditos y Débitos, se verifica una baja del 3,5% real a causa de una norma de la Comisión Nacional de Valores de mayo que permitió el endoso directo de cheques electrónicos a cuentas comitentes en Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) para eludir el tributo en cuentas corrientes bancarias.
En Bienes Personales, por otro lado, hubo una actualización de alícuotas y el aumento del mínimo no imponible, que redujeron su aporte respecto de períodos anteriores.
En cuanto al Impuesto al Valor Agregado (IVA), la consultora señala que responde a la manera en que está cambiando la economía “y no a una debilidad de la actividad”. En ese sentido, sostiene que “las actividades de mayor expansión lideraron la economía —agro, minería, pesca— que, al estar orientadas a la venta externa, están exentas del IVA y no generan débito fiscal en el mercado interno”.

El informe advierte que por eso se “redujo la base gravada del IVA sin que signifique una caída del nivel de actividad real”. Por otro lado, se señala que hay una menor registración de empleo que afecta. “Aunque el empleo total creció 3,5%, la composición se desplazó hacia categorías con menor registración estimada de operaciones”, dice el estudio. Es lo que se conoce como “menor base teórica”.
Por otro lado, se señala que “tras la sequía previa, los productores acumularon saldos a favor de IVA que, con la normalización de las cosechas, se aplicaron contra los débitos fiscales actuales, reduciendo la recaudación efectiva en caja”.
PWC plantea ademas que hubo factores que compensaron la pérdida de recursos entre los que menciona se registra un crecimiento del Valor Agregado Bruto, el aumento de las tarifas que están gravadas con el IVA y que hubo desplazamiento hacia actividades mas intensivas en el cobro del IVA.
Pegoraro: “los impuestos vinculados a la actividad están cayendo”
Alejandro Pegoraro, director de la consultora Politikon Chaco, señala que “se está viendo una dinámica bajista de la recaudación porque los impuestos vinculados a la actividad son los que siguen cayendo”, Pegoraro considera que este año hay cierto efecto “serrucho” en los ingresos de impuestos como Ganancias, debido al efecto de cambio de fechas de pago.
“Hay mucho salto y caída por calendario que impacta en un mes específico, pero que al cierre del año debería volver al punto de equilibrio”, explicó Pegoraro a Ambito. El analista consideró que la única medida de compensación tomada por el gobierno para evitar una mayor baja de recaudación es la que afectó al Impuesto al Cheque por la decisión de la CNV que retrotrajo la posibilidad de depositar cheques en cuentas comitentes, lo que permitía a las empresas evitar el pago del tributo de manera legal.
Más allá de todo, Pegoraro consideró que la caída de recaudación para el 2026 “tranquilamente podría recortarse a uno y medio” o en un escenario de mayor optimismo “quedaría nula”.
Datos del IERAL que revelan un optimismo exacerbado
Un reporte del año pasado del Instituto de Investigaciones Económicas para la Realidad Latinoamericana (IERAL) muestra que el gobierno pensaba que en 2026 iba a pasar otra cosa de lo que realmente ocurrió. Hay que tomar en cuenta que la recaudación tributaria está influida de manera nominal por la inflación, y de manera real, de manera directa, por el crecimiento del PBI.

Con una economía creciendo al 5% y una inflación del 10,1%, tal como preveía el equipo económico, la recaudación de 2026 debería haber subido 6,4%. Pero, en los hechos, la actividad crecería menos de la mitad de lo proyectado. El IERAL había estimado que, aun en un escenario más moderado, con un crecimiento anual del 3% y una inflación del 20%, la recaudación tendría que avanzar 4,5%.
Ambito.com
