El Banco de Japón subió la tasa a su nivel más alto desde 1995, pero no logró estabilizar al yen
El ritmo acelerado de las subas de la autoridad monetaria nipona se produce tras un cambio en el panorama de la política monetaria de los principales bancos centrales.
Tal como esperaba el mercado, el Banco de Japón (BoJ) subió las tasas a su nivel más alto en 31 años este viernes. Si bien el gobernador del organismo, Kazuo Ueda, aseguró que la entidad entró en una nueva etapa centrada en evitar que la inflación supere su objetivo, la disidencia interna a la hora de tomar la decisión perjudicó al yen, ya que se mostró menos agresivo que otros bancos centrales.
Esta suba, que se produce apenas tres meses después del último incremento, rompe con la tradición de aumentar las tasas dos veces al año que comenzó a partir de 2024. Tras esta última decisión de incrementar la tasa 25 puntos básicos, los tipos de interés se ubican en 1,25%, su nivel más alto desde septiembre de 1995.
Ueda afirmó que, con una inflación subyacente cercana al 2%, el enfoque del BoJ dejó de ser impulsar los precios al alza — ya que Japón históricamente padeció de deflación — y pasó a ser el de prevenir un repunte de la inflación, lo que dejó la puerta abierta a nuevas subas de tasas.
“Si se materializan los riesgos de que la inflación subyacente supere el 2%, eso podría tener un impacto negativo en la economía de Japón“, declaró en una rueda de prensa posterior a la decisión.
Señaló que no descartaba la posibilidad de dos subidas consecutivas o un incrementos de 50 puntos básicos. Sin embargo, recalcó que el organismo pretende actuar de forma preventiva para evitar verse obligado a tomar medidas drásticas que podrían desestabilizar los mercados financieros.
El yen se debilitó tras la suba de tasas
Sin embargo, el mensaje “hawkish” de Ueda no logró mejorar el desempeño del yen en comparación al dólar. Al contrario, la moneda se debilitó, cayendo 1,2% en las últimas horas, hasta los 157,89, y acercándose nuevamente a la barrera simbólica de 160.
La última vez que superó esa cifra, disparó la intervención en conjunto que el gobierno japonés hizo con el Tesoro de EEUU a fines de julio.
El problema para el BoJ es que si bien estuvo endureciendo su política monetaria durante el último tiempo, lo está haciendo a un ritmo más lento al de sus contrapartes de Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido.
A eso se le sumó la disidencia de dos miembros del BoJ a la decisión de subir las tasas esta madrugada, argumentando que el organismo debía mantener la calma a la hora de aumentar los costes de endeudamiento. Una postura que le restó peso a las declaraciones “hawkish” de Ueda.
Ambito.com
