08/18/2026

EE.UU. promete una presión “nunca vista” contra Irán: ¿quién se rendirá primero?

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Washington prepara nuevas medidas de presión contra Irán, pero décadas de sanciones no han logrado doblegar a Teherán, que mantiene una economía capaz de resistir y no muestra señales de capitulación.

Washington impondrá a Teherán medidas que “nunca se han visto”, declaró una vez más este miércoles el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, en medio de las continuas discrepancias entre Washington e Irán.

Teherán lleva décadas sometido a algunas de las sanciones y restricciones económicas más severas del mundo y, pese a la presión constante, se ha negado a capitular.

Una presión sin precedentes

Estados Unidos, Naciones Unidas y la Unión Europea han impuesto sanciones, restricciones comerciales y congelado activos iraníes desde finales de la década de 1970. Desde el inicio de la guerra con Irán en febrero, Washington ha añadido nuevas sanciones marítimas, energéticas y financieras, además de iniciar un bloqueo naval.

Las últimas medidas se han dirigido contra la llamada flota petrolera en la sombra de Irán, compañías de seguros marítimos, entidades y personas que facilitan la adquisición de armas por parte de Teherán y plataformas de intercambio digital. Según Reuters, estas últimas medidas han permitido congelar unos 500.000 millones de dólares en criptomonedas vinculadas a Irán.

Y aunque cada nueva medida ha contribuido a empeorar las condiciones de vida de los iraníes, hasta ahora ninguna ha alcanzado su principal objetivo.

“Cada escalada ha tenido un impacto y ha añadido sufrimiento a la vida cotidiana en Irán, pero hasta ahora todas han fracasado a la hora de alcanzar su objetivo último: forzar una capitulación“, señala el economista Djavad Salehi-Isfahani, investigador asociado de la Iniciativa para Oriente Medio del Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Escuela Kennedy de Harvard.

¿Qué opciones tiene Trump?

Estados Unidos estudia actualmente varios mecanismos para incrementar aún más la presión sobre la República Islámica, aunque no está claro que puedan resultar eficaces.

El Congreso estadounidense debate actualmente un proyecto de ley promovido originalmente por el fallecido senador Lindsey Graham*, que permitiría al presidente Donald Trump imponer aranceles de hasta el 100 % a los compradores de productos iraníes.

Sin embargo, la iniciativa también cuenta con detractores, que advierten de que la medida podría terminar perjudicando a Estados Unidos, al poner en riesgo su comercio con grandes economías asiáticas como China e India.

Según un análisis de Reuters, entre las opciones de Washington se encuentra la posibilidad de imponer restricciones contra bancos chinos y sanciones específicas contra determinadas personas y empresas de China.

La agencia también señala que algunos funcionarios estadounidenses e israelíes han planteado la posibilidad de establecer un bloqueo terrestre de Irán, para lo que sería necesaria la colaboración de los países vecinos: Irak, Turquía, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán, Azerbaiyán y Armenia.

La Administración Trump mantiene distintos grados de cercanía con estos países, salvo con Afganistán. Además, gran parte de las fronteras de Irán atraviesan zonas montañosas, lo que haría extremadamente difícil establecer y mantener un bloqueo terrestre efectivo.

Una economía de supervivencia

Aunque la economía iraní ha mostrado un deterioro significativo desde el inicio de la campaña de máxima presión, está lejos de encontrarse al borde del colapso.

Uno de los principales factores que explican su resistencia ha sido la reactivación y ampliación de los programas de transferencias monetarias durante las Administraciones de Ebrahim Raisi y Masoud Pezeshkian. Estas políticas se centraron en redistribuir recursos hacia los sectores más pobres, en contraste con el enfoque más orientado al mercado y favorable a las empresas del expresidente Hasán Rohaní.

Las transferencias no han compensado completamente los efectos de años de inflación y sanciones, pero han contribuido a amortiguar sus consecuencias y evitar situaciones de hambre entre los sectores más vulnerables, señala Salehi-Isfahani.

“Una breve pausa llegó el 17 de junio con la firma del Memorando de Entendimiento entre Irán y Estados Unidos, que provocó una caída del 15 % del dólar. Aprovechando la tregua en los combates para visitar Teherán, pasé por muchas tiendas de lujo del norte de la ciudad que, con cierto optimismo, habían puesto sus productos importados en rebajas de verano. El breve respiro fue suficiente para que la inflación general del mes pasado se redujera a la mitad del 99 % anual que había alcanzado el mes anterior”, relata el experto.

Apuesta arriesgada

The Wall Street Journal señala que la nueva campaña de presión de Washington se basa en una premisa arriesgada: que Irán capitulará antes de que lo haga Estados Unidos.

El diario señala que los mediadores ya habían advertido a sus interlocutores estadounidenses de que Irán lleva décadas viviendo bajo sanciones y que apostar por una capitulación de Teherán como consecuencia del deterioro económico difícilmente dará resultados.

Por el contrario, Irán probablemente seguirá intensificando sus ataques para elevar el coste del conflicto para Washington y sus aliados.

Si Teherán consigue resistir durante más tiempo del previsto por Estados Unidos, tendrá menos incentivos para renunciar a su influencia sobre el estrecho de Ormuz, prolongando así el enfrentamiento y manteniendo el riesgo de una nueva escalada militar, concluye la publicación.

Actualidad.rt.com