08/06/2026

Los estremecedores audios del joven asesinado de una puñalada por su novia: “Me pega seguido, pero ya lo normalicé”

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Los testimonios de familiares y amigos, junto con los audios que la víctima enviaba antes del crimen, revelan el patrón de violencia que caracterizaba a la relación de pareja.

El crimen de Matías Julián Álvarez Guardia, el joven de 29 años asesinado de una puñalada en Chaco por su novia, Victoria Luz Cantero, de 25, continúa sumando elementos que exponen el dramático contexto de violencia que atravesaba la víctima.

Los familiares y amigos de la víctima coincidieron en describir el vínculo como “tóxico”, marcado por el maltrato, el control y las agresiones constantes, a tal punto de que, según aseguraron, intentaron durante mucho tiempo convencer al muchacho para que terminara la relación, aunque él siempre volvía con la joven porque ella prometía cambiar.

Uno de los testimonios más impactantes desde que ocurrió la tragedia fue el de Leticia, hermana de Matías, quien aseguró que la acusada ejercía violencia física y psicológica sobre el joven, y que la víctima formuló denuncias policiales que quedaron en la nada.

“Mi hermano jamás le tocó un pelo. Se crió con la idea de que a una mujer no se la golpea. Pero ella le pegaba. Le dejaba la cara con arañazos y hasta le reventó un ojo de una piña. Él no me lo contaba porque sentía vergüenza de estar expuesto a esa violencia”, afirmó.

La mujer también relató que Cantero mantenía un estricto control sobre la vida personal del chico“Ella le manejaba el celular y la cuenta de Instagram, y publicaba cosas haciéndose pasar por él”.

Según su hermana, Álvarez Guardia había intentado recurrir a la Justicia antes de la tragedia, pero nada avanzó: “Le hizo dos denuncias por violencia a ella y eso se archivó, nunca prosperó”, reveló, en referencia a presentaciones radicadas en la Comisaría Quinta Metropolitana en 2024 y 2025.

¿Por qué no se separaba? La respuesta a esa pregunta es tan simple como dolorosa. “Ella siempre volvía pidiendo perdón, prometiendo que iba a cambiar y mi hermano le creía”, sostuvo Leticia, al referirse a las múltiples rupturas y posteriores reconciliaciones. “Siempre me daba cuenta de que habían vuelto porque desaparecía”, lamentó.

En este punto coincidió el testimonio de un amigo cercano a la víctima: “¡Sabés las veces que le decíamos que esta mina es una persona violenta y manipuladora… y que lo iba a terminar lastimando! Él estaba hasta las manos, pero la sufría mucho, porque lo cagaban a palos, pero así, con todo lo que ella le hizo, él la amaba”, dijo a Clarín.

Me pega seguido, pero ya lo normalicé

Con el correr de las horas también salieron a la luz audios y mensajes que Álvarez Guardia enviaba a este amigo de confianza, en los que relataba el calvario que vivía puertas adentro de la relación.

En uno de esos registros, enviado pocos días antes del desenlace fatal, el joven describió una nueva agresión: “La camioneta es lo de menos, el tema es todo lo que me pegó, boludo. Y me rompió la cadenita de tanto que me estaba tirando… Es una banda ya, está re mal, me revisa el teléfono y me pone una foto juntos en mi perfil”.

Según relató el amigo, ese episodio incluyó golpes de puño en el rostro, lesiones en el cuello y la rotura del vidrio del vehículo durante “uno de los tantos estallidos de Victoria”.

El joven aseguró que conocía cada conflicto que atravesaba la pareja: “A mí él me contaba, cada discusión, cada pelea, cada separación, cada reconciliación. Era una película repetida y yo le vivía diciendo que la cortara de una vez… Pero no sólo yo, eh, el grupo de amigos bancaba a full a este tipazo, pero en esta relación estaba perdido, ella lo manejaba como quería”.

Y como si hubiera sido una premonición, el amigo admitió: “En una ocasión, después de uno de los tantos ataques de ella, yo le tiré que lo iba a terminar acuchillando. Ahora, con los hechos, no lo puedo creer”.

Los mensajes que intercambiaba Matías con sus seres queridos también reflejaban el nivel de resignación con el que convivía. Entre las frases que repetía con frecuencia se destacaban “me pega seguido”“me maltrata”“me grita siempre”“me manda al psicólogo” y “estoy cansado, pero ya lo normalicé”.

No obstante, y pese a todos los intentos de ayuda, el joven había llegado al punto de no poder salir de ese círculo de violencia, concluyó su amigo: “Le decíamos que fuera a la policía, que la bloqueara, que cambiara el teléfono, pero nos decía que no podía. Era más fuerte que él”.

Cronica.com