Milei se aerra a Adorni, mientras se le complica el frente legislativo
El Presidente sostiene contra viento y marea a su vocero, cuestionado incluso dentro del oficialismo, mientras se concretó un recambio en la comunicación y el conflicto amenaza con paralizar al Congreso.
Pasan las semanas y todo sigue igual. Con un presidente fuera de sí con los medios en general y los periodistas en particular; una economía muy prometedora en la macro y autoridades enojadísimas porque sienten que el “milagro argentino” no es reconocido como se debe; y… Manuel Adorni en su cargo y todo el mundo pidiendo su salida.
La novedad en esta última referencia es que esas voces ya se escuchan en las filas libertarias. Podría decirse hoy que solo el Presidente lo sigue bancando. Ya ni siquiera la hermanísima Karina. Eso parece.
El presidente Milei está obsesionado por mantener en el cargo a Adorni, a quien llevó este fin de semana a Rosario, por los actos del Día de la Bandera. Fue una manera de respaldarlo, nuevamente.
En tren de dar señales, el Gobierno no invitó a la vicepresidenta al acto; sí lo hicieron las autoridades santafesinas y Victoria Villarruel tuvo su sus minutos de gloria. No aplaudió el discurso presidencial, habló con la prensa, consideró “un mensaje pésimo” que el Presidente no la hubiera saludado ni mucho menos invitado y sugirió que “no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”. Suficiente. Victoria Villarruel será candidata presidencial el próximo año. Tal vez no le alcance para ser la figura opositora que se está buscando, pero tendrá al menos el poder de daño por disputarle el electorado a Milei. Con eso le alcanzará.
Volvamos a Adorni, al que Milei invitó el viernes a desayunar en Olivos. Fue mucho más que eso, ya que estuvieron más seis horas durante las que terminaron de resolver un tema clave para la comunicación oficial: la designación de un nuevo vocero presidencial, cargo que ya no cumplía Adorni, pues su situación lo invalidó definitivamente como tal. Ni hablar para candidato electoral; se verá si también como eventual embajador…
El elegido para ocupar su lugar como vocero es el diputado Adrián Ravier, un economista de 47 años con pasado particularmente marcado por las diferencias con Milei. Entre 2018 y 2020, el hoy presidente le dedicó calificativos tales como “imbécil total”, “chanta”, “burro”, “idiota” y “pésimo economista”, entre otras consideraciones. Habrá que reconocerle a Milei capacidad para recomponer relaciones. Cerca de las 13.30 del viernes, el propio Adorni anunció su designación a través de la red social X.
Por esa misma vía celebró el anuncio la senadora Patricia Bullrich, que lo consideró un gran paso para “destrabar la comunicación del Gobierno”, en un tiro por elevación al devaluado jefe de Gabinete.
La decisión en este caso fue tomada por el propio Milei, y no por su hermana. Si bien el designado funcionario no responde directamente a ninguna de las dos tribus que monopolizan el Gobierno, es descripto en la Rosada como “cercano a Santiago Caputo”. Fue director académico de la Fundación Faro, think tank libertario asociado al círculo caputista. Pero si bien no aparece como parte del “karinismo” duro, tiene buen vínculo personal con la secretaria general de la Presidencia. En definitiva, habrá que considerar a Ravier más como un hombre de Milei -con quien tiene afinidad ideológica y personal- que como representante puro de una facción.
Complicaciones en el Congreso
El desembarco de Ravier en Casa Rosada implica un recambio en el bloque oficialista de la Cámara baja. Secundado en la lista por Adriana García, exintendenta del Pro, por paridad de género le corresponde reemplazarlo a Martín “Facha” Matzkin, hijo de un recordado presidente del bloque peronista en tiempos de Menem, y actualmente funcionario de Seguridad. Además, es muy cercano a Patricia Bullrich, quien ve así engrosar los legisladores que le responden.
La jefa del bloque oficialista de la Cámara alta es quien ha planteado puertas adentro la necesidad de desplazar al jefe de Gabinete, cosa que también ha sugerido públicamente. Y cada vez está más convencida de eso, dado que el statu quo en el que se encuentra el funcionario resulta totalmente perjudicial para su trabajo en el Senado. De hecho, el oficialismo está trabado en el Congreso debido a la situación que plantea la permanencia de Manuel Adorni en ambas cámaras.
Por caso, en el Senado el oficialismo logró a duras penas la última semana evitar que el caso estallara en el recinto negociando una postergación de la sesión para el jueves próximo. Acordaron que ese día se vote la interpelación del jefe de Gabinete para el 2 de julio, mismo día en el que Adorni se comprometió a brindar su primer informe de gestión en esa Cámara. Serían dos instancias: primero la interpelación y luego el informe de gestión. Pero la intención de la oposición más dura es votar a continuación de la interpelación la moción de censura.
Patricia Bullrich confía, como buena parte de los dialoguistas, en que para entonces Adorni ya no esté en el cargo y ese jueves las puertas del recinto estén cerradas. Así se lo hizo saber a Karina Milei, quien le habría contestado que dejara pasar unos días. Esto es, no rechazó la salida de quien tanto ha protegido y estuvo a su izquierda en el acto por el Día de la Bandera este sábado.
Pero como hemos dicho, el Presidente no ha dado señales de que vaya a aceptar “entregar” a su funcionario -así es como vería esa acción-, y el oficialismo ahora quiere modificar lo acordado en la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles pasado con todos los presidentes de bloques. La modificación que propone es que la interpelación necesita los 2/3 y no solo mayoría absoluta, criterio que impuso José Mayans la semana que pasó. Cierto es que este tema tiene dos bibliotecas: como no hay antecedentes en materia de la remoción de un jefe de Gabinete, instancia que habilita la Constitución reformada en 1994, y nunca se hizo una ley que reglamentara lo que indica el artículo 101, hay un vacío legal en el que el Gobierno no quiere dejar establecido un antecedente semejante.
Bajo ningún aspecto aceptan que la interpelación quede habilitada por la mitad más uno, cosa que en ese caso intentarían forzar también en la Cámara baja.
Para Mayans y compañía ese es un tema ya resuelto y no se avienen a concurrir a la nueva reunión de Labor pedida por el oficialismo para el miércoles que viene para reconsiderar lo pactado la semana anterior. Si bien la oposición dialoguista quiere a Adorni fuera de su cargo, ve con buenos ojos que la interpelación se vote por los dos tercios -esto es, que la misma deba ser debatida primero en la Comisión de Asuntos Constitucionales y luego sí se decida en el recinto por mayoría simple-. Es más, los dialoguistas prefieren que solo se haga una interpelación y que la moción de censura se vote en una sesión venidera.
En Diputados están muy atentos a lo que suceda en el Senado, para actuar en consecuencia. Pero como la otra cámara pateó la decisión para la semana siguiente, los diputados deberán resolver antes qué hacer con Adorni. Hay una sesión pedida por la oposición para este martes 23 de junio. Y otra para el día siguiente, pedida por el oficialismo, para tratar el acuerdo con los holdouts y “Súper RIGI”, dos temas que le interesan sobremanera al Gobierno, pero el primero tiene tiempos perentorios para ser votado.
En efecto, el acuerdo para saldar con los últimos acreedores que quedan del default tiene que aprobarse antes de fin de mes, pues ya se ha postergado dos veces. Así y todo, hay dudas de que se haga esa sesión del miércoles que viene y que aún no ha sido oficializada ¿Por qué? Porque La Libertad Avanza espera que la sesión del martes fracase por falta de quórum, en cuyo caso la oposición volvería a la carga al día siguiente, para emplazar a las comisiones a tratar la interpelación y moción de censura.
Por eso analizan postergar una semana la sesión prevista originalmente para el 24, a ver si en el ínterin hay alguna definición. Pero necesitan sí o sí tener aprobado el tema holdouts.
Lo cierto es que, si La Libertad Avanza consiguiera provocar esas dilaciones, extendería los plazos dos o tres semanas, pero la oposición quedaría en condiciones de votar la suerte del jefe de Gabinete para antes del receso invernal.
En consecuencia, tanto la Cámara baja, como la Alta, aparecen virtualmente paradas. Porque dicho sea de paso, en el Senado está pendiente luego de sucesivas postergaciones la votación del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, tema para el cual todavía el oficialismo debe conciliar con la oposición algunas correcciones para garantizar los votos necesarios para su aprobación.
Nada que pueda hacerse en tanto se mantenga la indefinición en el tema Adorni.
Parlamentario.com
