El plan en dos etapas que describe la fiscalía: cómo habrían sustraído y ocultado a Loan Peña
El Ministerio Público Fiscal expuso su hipótesis: el nene de 5 años no se perdió sino que fue apartado en forma organizada, con roles definidos para cada imputado y una red de encubrimiento posterior.
La fiscalía volvió a exponer este miércoles, durante el juicio, su teoría sobre la desaparición de Loan Danilo Peña en Corrientes: el nene de 5 años no se perdió. Fue sustraído en un operativo organizado, con participación de personas de su entorno inmediato y un posterior entramado de encubrimiento. Así lo sostiene el Ministerio Público Fiscal, que asigna roles específicos a cada uno de los imputados.
La primera etapa: el naranjal
Según la acusación, Bernardino Benítez, Daniel “Fierrito” Ramírez, Mónica Millapi y Laudelina Peña tuvieron un rol central en el momento clave: apartar a Loan del cuidado de su padre José. La maniobra habría sido simple pero efectiva: llevarlo junto a otros niños hacia un naranjal, a varios minutos de la casa y fuera del alcance visual de los adultos.
Ese desplazamiento no fue casual. Para la fiscalía, fue una acción coordinada que permitió aislar al nene y generar las condiciones para su sustracción.
Benítez aparece como una figura especialmente comprometida: fue uno de los últimos adultos en verlo, sus versiones presentan contradicciones y su comportamiento posterior -movimientos solitarios, cambios de ropa y comunicaciones reiteradas- es considerado indicio de participación directa.
Laudelina Peña ocupa un rol más complejo. Además de integrar el grupo que trasladó a los chicos al naranjal, habría convencido a una de las adultas presentes de regresar a la casa, dejando a los menores bajo el control exclusivo del grupo. Para la fiscalía, ese accionar fue determinante para dejar a Loan sin protección.
La segunda etapa: la Ford Ranger
Carlos Pérez y María Victoria Caillava son ubicados en una instancia posterior. Mientras el grupo del naranjal concretaba el aislamiento de Loan, el matrimonio permanecía en la casa de la abuela Catalina. Sin embargo, la acusación sostiene que fueron ellos quienes retiraron al nene del lugar en su camioneta Ford Ranger blanca.
El dato central: en el vehículo se detectaron rastros aromáticos compatibles con el menor, lo que refuerza la hipótesis de que allí se concretó el traslado. Pérez y Caillava aparecen así como quienes materializaron la salida de Loan de la escena y dieron inicio a la fase de ocultamiento.
El comisario y el escenario falso
El comisario Walter Maciel es acusado como partícipe necesario del encubrimiento posterior. Según los fiscales, utilizó su posición para obstaculizar la investigación desde el inicio: construyó un escenario falso de búsqueda, adoptó medidas que desviaron las pesquisas e interfirió en las primeras horas, consideradas clave para encontrar a Loan.
Uno de los puntos más relevantes del planteo fiscal es la idea de una escena montada para simular un extravío. El hallazgo del botín del nene -el único rastro material- es interpretado como parte de esa maniobra: habría sido colocado deliberadamente para reforzar la hipótesis de que se perdió en el monte. A esto se suma que los operativos con perros nunca pudieron establecer una trayectoria de desplazamiento, lo que refuerza la idea de que Loan no se alejó por sus propios medios.
En ese marco, Laudelina vuelve a cobrar relevancia: mantuvo comunicaciones constantes con Benítez en las horas posteriores e impulsó inicialmente una versión alternativa -un supuesto accidente con la camioneta de Pérez y Caillava– que luego ella misma descartó.
La red que entorpeció la investigación
En paralelo, la fiscalía identificó un segundo grupo de imputados que, sin haber participado de la desaparición, habrían desplegado maniobras para entorpecer la causa. Entre ellos, Elizabeth Cutaia y Alan Cañete son señalados como líderes de una organización que operó bajo la fachada de la “Fundación Dupuy”.
Junto a ellos, Nicolás Gabriel “El Americano” Soria -quien llegó a presentarse como miembro de INTERPOL-, Leonardo Rubio, Delfina Taborda, Pablo Noguera, Pablo Núñez, Verónica Machuca Yuni y Valeria López habrían retenido a menores y testigos en el hotel “Despertar del Iberá”, manipulado sus declaraciones y buscado instalar hipótesis falsas -como la de un supuesto ajuste narco- para desviar la investigación.
También se les atribuye haber obtenido dinero del municipio de 9 de Julio mediante facturación irregular por servicios prestados por personas sin título habilitante. Rossi Colombo, por su parte, está acusado de falso testimonio y de haber difundido información sensible de menores en medios de comunicación.
La hipótesis de la acusación es integral: Loan fue sustraído por personas de su entorno en un contexto de confianza, retirado del lugar con apoyo logístico y luego ocultado mediante acciones coordinadas, a las que se sumaron maniobras externas que buscaron torcer el rumbo de la investigación.
Cronica.com
