El diplomático argentino advirtió sobre un mundo fragmentado y cuestionó la eficacia del sistema multilateral para resolver conflictos actuales.
El diplomático argentino Rafael Grossi presentó este martes su candidatura a secretario general de las Naciones Unidas. Lo hizo con una advertencia sobre la fragmentación global y la falta de respuestas del organismo.
“Esta es una de las elecciones más importantes que se vayan a celebrar en 80 años”, afirmó ante los 193 Estados miembros. Grossi busca suceder a António Guterres a partir de 2027.
Para el candidato, el contexto actual es crítico. “Estamos siendo testigos de un momento único que como humanidad tenemos que afrontar”, señaló sobre la tensión que atraviesa la diplomacia actual.
Dura crítica al funcionamiento de la ONU
El eje de su discurso fue la crisis de legitimidad de la organización. “Hay dudas enormes sobre nuestra institución”, advirtió, cuestionando la eficiencia de la ONU para lograr resultados concretos.
Grossi fue tajante al describir el ánimo global frente al organismo internacional. “El cinismo, la frustración y la tristeza imperan”, reconoció ante los representantes de las delegaciones presentes.
Sobre los cambios internos, destacó que la presión por actualizar el sistema es reciente. “Todo el mundo habla de reforma, pero hace dos años no era así”, sostuvo el actual titular de la OIEA.
El diplomático puso el foco en el regreso de los conflictos bélicos a gran escala. “Vivimos en un mundo en el que la guerra ha vuelto con furor”, afirmó al enumerar crisis en diversos continentes.
Ante la parálisis del organismo en zonas de conflicto, lanzó una pregunta inquietante. “¿Dónde están las Naciones Unidas cuando se habla de paz y seguridad?”, cuestionó ante la asamblea.
La visión de Grossi
Grossi enfatizó que la relevancia de la ONU no se recupera solo con la presencia diplomática. “Decir que necesitamos estar en la mesa no nos va a garantizar nada”, advirtió el funcionario.
Para él, la clave reside en la gestión política de quien encabece la secretaría. “Salvo que haya un liderazgo que pueda conseguirlo, eso no va a ocurrir”, añadió respecto a la toma de decisiones.
También vinculó la seguridad con el progreso social. “No podemos hablar de desarrollo cuando hay guerra”, explicó, señalando que los conflictos modernos ya no respetan categorías humanas básicas.
“Debemos percibir todas estas cosas y estar presentes en todos los frentes con la misma resolución”, agregó sobre la necesidad de una ONU más activa y presente en el territorio.
Finalmente, instó a retomar el diálogo directo con los actores en conflicto. “Esta institución se creó y está diseñada para solventar problemas sobre el terreno”, aseguró para cerrar su exposición.
“Eso quiere decir que hay que adaptarse a las situaciones y hablar cuando hay que hablar. Con todos, sobre todo con los que están inmersos en la guerra”, concluyó el diplomático argentino.
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