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Leernos tiene sus privilegios

Con el Quorum facilitado por Manes y el apoyo de Carrió el gobierno logró imponer la prorroga de impuestazo hasta 2027

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Se aprobó en Diputados con el voto de cordobeses y la abstención de la Coalición. El PRO y la mayoría de la UCR quisieron bajar bienes personales pero no pudieron.

La ley aprobada propone extender hasta 2027 los impuestos a las Ganancias, créditos y débitos bancarios (cheque), al cigarrillo, al régimen simplificado (monotributo), bienes personales y el Fondo para Educación y Promoción Cooperativa. Mantiene sus asignaciones específicas y las del resto de los impuestos, como el IVA, que en su mayoría son para la coparticipación federal y el Anses. 

Juntos había firmado un dictamen en comisión con dos agregados: bajar bienes personales a los niveles de 2019 y que el 60% del impuesto a créditos y débitos bancarios (cheque) sea a cuenta de Ganancias para las pymes y el 100% para las mipymes.

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Como el diputado de bloque Schiaretti que hay en la comisión de presupuesto (Ignacio García Aresca) no firmó ni el dictamen del oficialismo ni el de la oposición, ninguno tenía garantías de prevalecer y el líder del Frente de Todos Germán Martínez no incluyó el proyecto en el temario de la sesión cuando la convocó el lunes.

Massa tomó a cargo las gestiones con los gobernadores y el miércoles fue a Diputados para continuarlas con los referentes de cada bancada. Y lo consiguió: la ley se aprobó con 129 votos, lo justo para abrir una sesión. 

La ley aprobada prorroga 6 impuestos y la asignación específicas de todo el sistema tributario. Se aprobó con el voto de los cordobeses y una ayuda de la Coalición Cívica, que se abstuvo. El resto de JxC insistió en reducir bienes personales. 

Los alcanzó sin dos del Frente de Todos que no fueron por problemas de salud y la colaboración de los partidos provinciales y los 8 del interbloque federal: (3 cordobeses, 3 peronistas bonaerenses y 2 socialistas santafesinos).

Pero como la votación en general necesitaba mayoría simple, la abstención de al menos un grupo era una garantía de triunfo por si algún aliado no aparecía. Y permitió esa tranquilidad el bloque de Carrió y algunos radicales.

La ayuda de la Coalición Cívica fue la que más sorprendió y la anticipó con un mensaje encriptado Juan López. “Un plan de estabilización lo primero que necesita es cerrar el déficit fiscal. Y si arrancamos votando en contra de ingresos públicos por 8% del PBI no hay ninguna posibilidad de cerrar el déficit”. 

Diputados de Juntos por el Cambio. 

“El gran error de nuestro Gobierno fue reducir impuestos y sin bajar el gasto. No venimos a llevarnos nada. Pero estamos seguro que vamos a ser gobierno y no sé como vamos a pedir otra prórroga”. El jefe de la bancada Maxi Ferraro anunció luego que se abstendrían. 

No es el primer gesto dialoguista de Carrió: presionó para repudiar el intento de magnicidio a Cristina en la última sesión y también esa vez chocó con los halcones del PRO. 

El Frente de Todos confirmó temprano que tenía 129 votos cuando el jefe de lo federales Alejandro “Topo” Rodríguez le comunicó a su par Germán Martínez que los 8 federales colaborarían. El primer gesto de respaldo lo dieron cuando ayudaron con el quórum y evitaron que la sesión se cayera, porque el JxC no quiso entrar. Máximo Kirchner y Eduardo Valdés fueron los últimos oficialistas en llegar.

 El debate fue corto y sin agresiones, inhabitual en estos tiempos. Carlos Heller defendió la prórroga por el oficialismo. “Lo que está en juego en la aprobación de este proyecto es ni más ni menos que la solvencia del Estado. Si no se aprueban los impactos serían terribles no solo sobre las finanzas nacionales, sino de las provincias y los municipios”, se alarmó.

Los cordobeses Carlos Gutiérrez y Natalia de la Sota. 

Le respondió el macrista Luciano Laspina. “No tenemos una objeción respecto a la prórroga de buena parte de los impuestos que hacen al financiamiento de la Nación y las provincias. La objeción es en términos políticos a avalar con nuestro voto gran parte de las medidas tributarias que ha tomado este Gobierno desde que asumió, que han generado una verdadera catástrofe en términos tributarios”. 

El dictamen de minoría no tocaba las prórrogas y las asignaciones, pero volvía bienes personales a las alícuotas de 2019, con un piso de 0.25% (que se aplicaría en 15 millones de bienes y no en 6 como rige ahora), 0,5% para más de 90 y 0,75% para el resto.

Con la reforma de diciembre se subió el piso patrimonial a 6 millones y a 30 para casa habitación, pero también se aumentaron las alícuotas de 1.25% a 1.5% para más de 100 millones y a 1.75% para los de 300. Además, agregaron otras para bienes en el exterior de 0.7% si suman 3 millones en bienes, 1.2% para 6.5, 1.8% para 18 y 2.5% para las demás. 

Esa suba fue con el voto del Frente de Todos y la izquierda. Y un error táctico e histórico de JxC: llamó a la sesión para subir los mínimos no imponibles de bienes personales, pero se quedó en minoría y dio quórum para que se incrementen las alícuotas. Se olvidaron que tenían dos diputados propios de viaje.

Cristian Ritondo y Juan López. 

“Ya nos convocaron a bajar bienes personales y no lo hicimos por un error, que no fue de cabojate”, chicaneó “Topo” Rodríguez en el debate, para anticiparse a las críticas. Ningún cordobés quiso hablar. El lilito López también recordó ese fallido previo a navidad para justificar su giro institucionalista.  

 Si bien bienes personales representa una pequeña porción de la base tributaria, las alícuotas más altas permitieron un crecimiento interanual del 322,8%, según anunció Juan Manzur el miércoles. 

La oposición defendió la idea de bajarlo. Ambos dictámenes, tanto el de mayoría cómo el de minoría prorrogan los impuestos, pero la diferencia entre ellos está en si continuamos con bienes personales e impuesto al cheque cómo están o de una manera diferente”, propuso Alejandro Cacace, de Evolución radical.

La votación en particular tuvo otras jugadas de ajedrez legislativo. Se dividió el artículo de la prórroga de impuestos con el de las asignaciones, que necesitaba 129 votos sin importar cuantos diputados haya sentados. El oficialismo ya los había reunido pero le agregó a JxC, que no pensaba rechazarlo. Para el resto le alcanzó con los propios. Y se garantizó la recaudación del último año de Gobierno. 

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