Un vuelo bajo sospecha: la trama judicial que conecta la fuga de Bolsonaro con el caso ANDIS
El sorpresivo y confuso paso del senador brasileño Flávio Bolsonaro por la Argentina sumó un nuevo capítulo de tensión institucional que pone bajo la lupa los vínculos entre la política regional y el negocio de los vuelos privados. El eje del escándalo es la firma de taxis aéreos Baires Fly S.A., cuyo avión Gulfstream G400 (matrícula LV-JQW) fue utilizado para trasladar al hijo del expresidente brasileño hacia Guayaquil, en momentos en que la justicia de su país le había prohibido la salida y ordenado la entrega de sus pasaportes.
Sin embargo, para los tribunales argentinos, el verdadero foco de conflicto no radica en la política exterior, sino en los pasillos de los tribunales de Comodoro Py. La empresa aeronáutica contratada para el traslado se encuentra en el epicentro de la causa que investiga presuntos sobreprecios y coimas millonarias en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), un expediente que actualmente subroga el juez Ariel Lijo.
Mastropietro y la ruta del lavado aerocomercial
En el corazón de la imputación judicial aparece el nombre de Sergio Mastropietro, un empresario del sector aeronáutico y exsocio del polémico financista Fred Machado. Según el dictamen impulsado por el fiscal federal Franco Picardi, Mastropietro y Baires Fly operaban como las “cabeceras del lavado” de los fondos provenientes de los retornos de ANDIS.
La hipótesis de la fiscalía señala un sofisticado mecanismo de blanqueo:
- Transferencias previas: Laboratorios y droguerías que actuaban como proveedores de la ANDIS desviaban fondos hacia las empresas de aviación.
- Retorno simulado: Para justificar esos ingresos millonarios, la firma emitía facturas falsas bajo conceptos ambiguos como “compra de kilómetros nacionales” u “horas de vuelo” que nunca se realizaban.
Por esta maniobra, el juez Sebastián Casanello llegó a ordenar un histórico embargo de más de 7.000 millones de pesos, el cual posteriormente la Cámara Federal porteña mandó a recalcular por considerarlo excesivo. Aunque la empresa como persona jurídica no se encuentra imputada de manera directa, el nombre de Mastropietro sigue siendo la clave que une las transferencias de los proveedores estatales con la logística de la flota de aviones. Por su parte, el empresario niega las acusaciones de la fiscalía y argumenta que sus operaciones comerciales se vinculaban con otra firma del sector, denominada Baires Jets.
Entre el poder político y el misterio en Iguazú
Mientras la investigación de la causa ANDIS avanza a paso lento, la flota comercial ligada al entramado investigado sigue moviendo a las figuras más influyentes del continente. El mismo jet Gulfstream utilizado para la sospechosa triangulación de Flávio Bolsonaro en Puerto Iguazú —un destino ideal para estirar la autonomía de vuelo hacia los Estados Unidos— fue el que trasladó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, a los sorteos de la FIFA, y forma parte de un catálogo de clientes habituales que incluye a mandatarios y expresidentes argentinos de todo el arco político.
La Justicia argentina intenta determinar ahora los detalles logísticos detrás del escape del senador brasileño: quién financió el costoso vuelo chárter a Guayaquil y por qué Baires Fly modificó y canceló planes de vuelo en la Triple Frontera a lo largo de un martes caótico. Mientras tanto, las sombras del expediente ANDIS y las operaciones de Mastropietro vuelven a demostrar que los aviones privados suelen ser el nexo más rápido entre la corrupción estatal y la impunidad fronteriza.
