La extrema izquierda celebró su victoria electoral en Berlín bailando música árabe
Además, tras su victoria electoral, Issa Remmo, señalado como jefe del clan Remmo, apareció en la fiesta sin haber sido invitado, según la propia Elif Eralp.
El triunfo de la extrema izquierda en la capital alemana quedó sellado con una imagen que sintetiza la profunda crisis cultural que atraviesa el país: simpatizantes y militantes del Partido de la Izquierda (Die Linke) festejaron su victoria electoral en Berlín bailando música árabe. El vector político de este avance comunista está encarnado por la cabeza de lista de Die Linke, Elif Eralp, de 45 años. Elif Eralp es una dirigente de fe musulmana cuyo estilo político y estrategia de campaña han sido emparentados directamente con el de Zohran Mamdani en Nueva York.
Encabezando el ascenso del extremismo de izquierda en la capital, la candidata articuló su discurso en torno a la promesa de construir una “metrópolis roja”, impulsando propuestas como la imposición de topes a los alquileres, la expropiación de grandes consorcios inmobiliarios como Deutsche Wohnen & Co, el transporte público asequible y los comedores de barrio.
La celebración al ritmo de música árabe tuvo su epicentro en el distrito de Neukölln, donde el festejo se transformó en un grave escándalo político e institucional por la presencia del crimen organizado. Durante el evento irrumpió en persona Issa Remmo, identificado por la prensa como el jefe del célebre clan Remmo, la mafia libanesa en Alemania.
En el lugar, Issa Remmo brindó declaraciones exclusivas al periódico Berliner Morgenpost, donde llegó a aseverar que se sentía “por primera vez apoyado por un partido” en Alemania y asumió la defensa pública de Die Linke frente a las acusaciones de antisemitismo. Además, junto al líder mafioso se constató la compañía de Ibrahim Ibrahim, activista señalado por su abierto respaldo a la organización terrorista PFLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina) y por su militancia anti-Israel.
El suceso desató un repudio inmediato. El eurodiputado y periodista Hermann Tertsch denunció con dureza la presencia de este personaje del submundo criminal de Berlín en los festejos de la izquierda. A su vez, el alcalde de Berlín, Kai Wegner, calificó la aparición de Remmo como una señal preocupante y exigió explicaciones, afirmando que cualquier partido que pretenda gobernar debe dejar en claro que “no existe ningún tipo de cercanía con estructuras vinculadas al crimen organizado”. Frente a las críticas, voceros de Die Linke alegaron que se trataba de un evento público no controlado y declararon que “nos era desconocida la persona y su presencia específica”. Por su parte, Elif Eralp aseguró que el capo mafioso no figuraba en la lista de invitados y que fue expulsado del recinto.
En el plano electoral, Die Linke logró consagrarse como la primera fuerza de la capital con el 25,8% de los votos, duplicando su desempeño anterior y superando a la oficialista Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Stefan Evers, que quedó relegada al segundo puesto con un 18,8% o 20%. En el desglose, la Alternativa para Alemania (AfD) alcanzó un 16% o 13,8%, Los Verdes obtuvieron un 14,4% o 15,4%, y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Steffen Krach se hundió en un 12%. Asimismo, la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) rozó el umbral con el 4,7%, mientras el Partido Liberal Demócrata (FDP) cayó al 2,5%.
Esta victoria en Berlín profundiza el terremoto político a nivel federal para los 3,8 millones de votantes convocados a las urnas. En la elección paralela de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la AfD venció con el 37,8% / 38,2%, mientras la CDU sufrió un colapso histórico al desplomarse al 4,9% / 5,1%. La magnitud del revés obligó al canciller Friedrich Merz (CDU) a cancelar su viaje a la Asamblea General de la ONU en Nueva York tras reconocer abiertamente que la situación “es un desastre”.
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