El rendimiento de los bonos de Japón marca un récord en 30 años y EEUU presiona para subir las tasas
La deuda soberana de Japón alcanza picos inéditos desde 1996 ante el avance de la inflación y las presiones directas de Washington. El contagio a los mercados globales y las señales de un nuevo alza de tasas este mes.
El tercer mayor mercado de bonos global quebró este martes su récord de los últimos 30 años, impulsado por una aceleración dinámica que sorprende a los operadores.
La tasa de los bonos japoneses a diez años trepó a máximos no vistos desde septiembre de 1996. La presión inflacionaria y los cuestionamientos a la solvencia fiscal aceleraron la tendencia, en un escenario donde el mercado da por hecho un giro restrictivo del Banco de Japón este mes, promovido activamente desde Washington en el marco del G20.
El rendimiento del bono japonés a 10 años se triplicó en dos años y prácticamente se duplicó desde que la primera ministra Sanae Takaichi asumió el cargo en octubre pasado, impulsada por un programa de expansión fiscal que genera serias inquietudes entre los inversores por “imprudente”.
La presión no se limita al tramo largo de la curva. En los plazos más breves, la deuda soberana de Japón registra marcas récord: la tasa del bono a cinco años escaló a un máximo histórico, al tiempo que el papel a dos años cotiza en niveles inéditos desde principios de los años noventa.
El motor de este contexto
El motor es la política monetaria, dado que la tasa de interés de referencia del Banco de Japón se ubica en el 1%, un nivel no visto en los últimos 31 años. A ese nivel se llegó mediante una lenta secuencia de incrementos, primero del 0,5% al 0,75% en diciembre pasado y después hasta el 1% en junio.
De cara a la reunión del 17 y 18 de septiembre, el mercado ya asimila una probabilidad de entre 80% y 90% de un nuevo incremento en la tasa de referencia, que la llevaría al 1,25%. La decisión implicaría un endurecimiento de 0,75 puntos por parte del Banco de Japón en una ventana de tan solo nueve meses.
La oleada de ventas de bonos tampoco se limita a Japón
Los rendimientos de la deuda soberana global alcanzaron su nivel más alto desde 2008, con un índice de Bloomberg sobre bonos públicos trepando por cuarto día consecutivo hasta el 3,72%. La escalada en los precios del petróleo reavivó los temores de inflación, mientras que el tono del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en su discurso de Jackson Hole reforzó las expectativas de un nuevo incremento en las tasas de interés en Estados Unidos.
En ese marco, los bonos del Tesoro estadounidense a treinta años atraviesan actualmente su peor racha desde 2006.
La presión de EEUU a Tokio
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dedicó la primera jornada de la cumbre del G20 en Asheville, Carolina del Norte, a presionar a Japón para que acelere el giro hacia una política monetaria más restrictiva.
Bessent señaló que “tengo información de la que el mercado carece, y creo que el Gobierno japonés y el Banco de Japón harán lo necesario para lograr un yen más fuerte“.
Al ser consultado por la prensa sobre si se refería a un incremento en las tasas de interés, Bessent respondió: “Creo que el mercado ya está descontando ese escenario”. Un día antes, el secretario del Tesoro estadounidense había ido más lejos al señalar que esperaba que el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, “haga lo correcto” en materia de política monetaria.
La ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, negó que la política monetaria se haya debatido en la cumbre y esquivó calificar la marcha del yen. No obstante, recordó que el acuerdo bilateral sobre intervención del mercado divisorio fue “muy contundente y sigue vigente”.
Cabe subrayar que el yen tocó las 160 unidades por dólar, bordeando la zona de intervención y manteniéndose a un 3% de los mínimos posteriores a la operación conjunta de julio. Con Bessent definiendo los movimientos como no desordenados, el mercado descuenta que el remedio elegido no será la compra de yenes sino una suba de tasas.
Ambito.com
