El organismo redujo su previsión de expansión de la economía mundial para 2026 y advirtió que el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz están golpeando al comercio, la energía y las expectativas inflacionarias. Europa aparece entre las regiones más afectadas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) redujo su pronóstico de crecimiento para la economía mundial en 2026 y advirtió sobre una aceleración de la inflación global en medio de la crisis en Medio Oriente,, el alza del petróleo y las tensiones derivadas del cierre del estrecho de Ormuz tras el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Según el nuevo informe de mitad de año sobre la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial, la ONU ahora proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) global crecerá apenas 2,5% en 2026, por debajo del 2,7% estimado en enero.
Además, el organismo advirtió que en un escenario más adverso el crecimiento podría desacelerarse hasta 2,1%, lo que representaría una de las expansiones más débiles de este siglo, excluyendo únicamente la pandemia de COVID-19 y la crisis financiera global de 2008.
“Todavía no estamos cerca de una recesión global, pero la situación puede volverse mucho más difícil para miles de millones de personas”, afirmó Shantanu Mukherjee, director de análisis económico del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas.
El deterioro de las perspectivas globales llega tras el estallido del conflicto en Medio Oriente a fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques sobre territorio iraní y Teherán respondió con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado consumido en el mundo.
Petróleo, energía e inflación: el nuevo foco de preocupación
La ONU también corrigió al alza sus previsiones inflacionarias para este año. Ahora espera que la inflación mundial alcance el 3,9% en 2026, unos 0,8 puntos porcentuales por encima de la estimación realizada antes del inicio del conflicto bélico.
“El aumento de los precios de la energía es un factor muy potente, especialmente por el impacto sobre combustibles refinados que son clave para la producción industrial y el transporte global”, explicó Mukherjee.
El informe advierte que el shock energético está encareciendo no solo el petróleo y el gas, sino también fertilizantes, transporte marítimo y costos logísticos internacionales.
Sin embargo, el impacto no será homogéneo entre regiones. En los países desarrollados, la inflación pasaría de 2,6% en 2025 a 2,9% este año. En cambio, en las economías emergentes y en desarrollo se aceleraría de 4,2% a 5,2%, impulsada por mayores costos energéticos y encarecimiento de importaciones.
Europa, entre las regiones más afectadas
La ONU identificó a Europa como una de las regiones más vulnerables frente a la crisis energética derivada de la guerra. El informe proyecta que el crecimiento económico de la Unión Europea se desacelerará desde 1,5% en 2025 hasta apenas 1,1% en 2026.
En Reino Unido, el panorama aparece aún más complejo: la expansión económica caería desde 1,4% hasta 0,7%. “Europa está particularmente expuesta por su fuerte dependencia de la energía importada, lo que genera presión tanto sobre hogares como sobre empresas”, señalaron los economistas de la ONU.
La situación más crítica, sin embargo, se concentra en Asia occidental, donde el impacto directo de la guerra está afectando infraestructura, producción petrolera, comercio y turismo.
La ONU estima que esa región —integrada por 21 países árabes, incluidos los del Golfo— sufrirá una caída abrupta del crecimiento, pasando de 3,6% en 2025 a apenas 1,4% este año.
Estados Unidos resiste y Asia mantiene crecimiento
En contraste, la economía estadounidense aparece como una de las más resilientes frente al actual escenario internacional. El informe prevé que Estados Unidos crecerá 2% en 2026, prácticamente en línea con el año anterior.
En Asia, China mantendría cierta estabilidad gracias a sus reservas estratégicas, la diversificación de su matriz energética y las medidas implementadas por el gobierno para amortiguar el impacto del conflicto.
Aun así, el crecimiento chino desaceleraría desde 5% en 2025 hasta 4,6% este año. India, por su parte, continuaría siendo una de las economías de mayor expansión global, con un crecimiento estimado de 6,4%, aunque inferior al 7,5% registrado en 2025.
“El gran interrogante es cuánto tiempo durará este conflicto. Todos estos mecanismos de contención tienen límites”, advirtió el economista senior de la ONU Ingo Pitterle.
América Latina también desacelera
Para América Latina y el Caribe, el informe también anticipa un menor dinamismo económico. La región crecería 2,3% en 2026, por debajo del 2,5% registrado el año pasado.
En África, en tanto, la expansión económica promedio bajaría levemente desde 4,2% hasta 3,9%. La ONU concluyó que el principal riesgo global sigue siendo una prolongación de la crisis geopolítica y energética, que podría profundizar las presiones inflacionarias, deteriorar el comercio internacional y obligar a los bancos centrales a sostener tasas altas durante más tiempo.
Ambito.com

























