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El gobierno de Trump rechazó una oferta del régimen iraní para reabrir el Estrecho de Ormuz

El secretario de Estado, Marco Rubio, descartó una pésima oferta realizada por el régimen de Teherán en las negociaciones en Pakistán.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, rechazó este lunes la propuesta presentada por Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz , al considerar que no implica una apertura genuina sino un intento de imponer control político y económico sobre una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. La decisión profundiza el bloqueo diplomático entre ambos países en medio de un conflicto que se extiende desde finales de febrero.

Durante una entrevista televisiva, Rubio cuestionó los términos planteados por Teherán, que según explicó contemplan permitir el tránsito marítimo únicamente bajo autorización iraní, con coordinación obligatoria y posibles aranceles. ”Eso no es abrir el estrecho”, afirmó el funcionario, quien advirtió que aceptar esas condiciones equivaldría a legitimar un sistema en el que Irán decide quién puede circular por una vía internacional. Para Washington, este planteamiento refuerza la preocupación de que el régimen iraní busca utilizar su posición geográfica como herramienta de presión global.

La propuesta fue transmitida por el canciller iraní Abbas Araqchi a través de mediadores en Pakistán. Según fuentes diplomáticas, incluía la reapertura del estrecho y un eventual fin de las hostilidades, pero sin abordar el programa nuclear iraní, considerado el punto central del conflicto por parte de Estados Unidos. A cambio, Teherán exigía el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Washington sobre sus puertos.

Desde la administración del presidente Donald Trump, la propuesta fue descartada incluso antes de entrar en una negociación formal. Rubio subrayó que cualquier acuerdo duradero debe incluir garantías verificables de que Irán no desarrollará armas nucleares. ”No podemos permitir que se salgan con la suya”, señaló, acusando a Teherán de utilizar las negociaciones como una estrategia para ganar tiempo sin renunciar a sus objetivos estratégicos.

En este contexto, Trump decidió cancelar el viaje de sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Islamabad, donde estaba prevista una nueva ronda de conversaciones. Aunque posteriormente el mandatario mencionó la existencia de una propuesta ”mejor” por parte de Irán, reiteró que cualquier acuerdo definitivo deberá contemplar el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní, una condición que el gobierno iraní ha rechazado de forma reiterada.

Mientras tanto, Araqchi abandonó Pakistán y continuó su agenda diplomática en Omán antes de viajar a San Petesburgo, donde mantuvo reuniones con el presidente Vladimir Putin. Este acercamiento refleja el respaldo que Irán recibe de Rusia y China, países que han criticado las sanciones estadounidenses y buscan contrarrestar la influencia de Washington en la región.

El conflicto tiene consecuencias significativas en la economía global. El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado del comercio mundial, permanece cerrado desde el inicio de las hostilidades iraníes.

Esta situación ha provocado un aumento sostenido en los precios de la energía y ha generado presiones inflacionarias en diversos países. El Comando Central de Estados Unidos ha confirmado que mantiene un bloqueo activo en la zona, impidiendo el paso de embarcaciones como parte de la estrategia impulsada por Trump para limitar la capacidad de presión iraní.

Rubio también criticó con dureza al sistema político iraní, al que calificó como dominado por sectores extremistas. En particular, se refirió a la situación interna tras la llegada al poder del nuevo dictador supremo, Mojtaba Jamenei, cuya ausencia pública ha generado incertidumbre. La sucesión tras la muerte de Ali Jamenei ha sido interpretada como un factor adicional de inestabilidad dentro del régimen.

En medio de este escenario, la postura del gobierno estadounidense se mantiene firme: no aceptar acuerdos parciales que dejen intactas las capacidades nucleares de Irán ni permitir que el país convierta una vía marítima internacional en un instrumento de control. Para la administración Trump, la presión sostenida es clave para forzar un cambio de comportamiento en Teherán y garantizar la seguridad regional.

Derechadiario.com