El ministro de Economía explicó la operatoria para refinanciar hasta USD 2.000 millones, detalló el esquema para afrontar vencimientos por USD 4.300 millones en julio y aseguró que “Argentina es ejemplo en el G20 y el FMI” gracias al orden macroeconómico
En medio de un escenario global marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo económico del Gobierno nacional y detalló el funcionamiento de un esquema de financiamiento internacional que busca garantizar estabilidad sin incrementar el endeudamiento neto. La estrategia, articulada con organismos multilaterales, apunta a consolidar el orden macroeconómico y asegurar el cumplimiento de los compromisos externos. Durante una disertación en el Atlantic Council, el funcionario explicó los alcances del acuerdo alcanzado con el Banco Mundial, el cual contempla una garantía de hasta USD 2.000 millones destinada a facilitar el refinanciamiento de deuda privada con vencimiento en julio.
Al término de su exposición, en diálogo con Infobae y otros medios, Caputo fue enfático: “Lo primero que hay que aclarar es que no es nueva deuda, sino que es para refinanciar los vencimientos de capital”. En esa línea, sostuvo que el equipo económico viene trabajando “hace mucho en financiamientos alternativos que son más accesibles en tasa, más baratos que el mercado” y justificó la decisión de no acudir a los mercados tradicionales: “Es nuestra obligación refinanciar al país a la tasa más baja posible. Y esta tasa es mucho más baja de lo que hoy Argentina puede obtener en el mercado”.
Según precisó, la tasa de interés de la operación se ubicaría entre 5,5% y 6,5% anual, con un plazo estimado de seis años, aunque las negociaciones aún continúan abiertas. El esquema permitirá canalizar fondos a través de instituciones globales, incluyendo bancos y aseguradoras, utilizando como intermediarios a organismos internacionales.
“Esto nos permite acceder a fuentes de financiamiento, a instituciones a las cuales antes no teníamos llegada”, destacó el ministro, quien detalló que el Banco Mundial no solo aporta el financiamiento, sino también la estructura para conectar con inversores internacionales. “Son USD 2.000 millones”, subrayó.
En paralelo, Caputo indicó que se encuentran en negociación esquemas similares con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y el Banco Interamericano de Desarrollo, aunque podrían instrumentarse mediante mecanismos distintos. Respecto a los compromisos financieros inmediatos, el titular del Palacio de Hacienda explicó que cada semestre vencen USD 4.300 millones, de los cuales USD 3.000 millones corresponden a capital —objetivo principal de refinanciamiento— y USD 1.300 millones a intereses, que serán cubiertos con el superávit primario.
A este esquema se suma un programa de licitaciones locales por USD 4.000 millones (bonos con vencimiento en 2027 y 2028) y un nuevo programa que aportará entre USD 3.000 y USD 4.000 millones adicionales. “Un total de USD 8.000 millones para pagar los USD 3.000 millones de julio, otros USD 3.000 millones de enero y sobran USD 2.000 millones para otros pagos eventuales”, enumeró.
El ministro también destacó el cambio de percepción internacional sobre la Argentina: “Todo mundo valora el esfuerzo que está haciendo Argentina” y agregó que “en las reuniones del G20 y el Fondo, Argentina pasó a ser el ejemplo”.
En su análisis, advirtió que en un contexto global complejo existe el riesgo de que muchos países recurran a mayor déficit fiscal, más deuda y tasas más altas, lo que podría agravar la situación internacional. Frente a ello, remarcó: “Ponen a Argentina como ejemplo de un país que por tener la macroeconomía ordenada, tener superávit y no ser importador de energía, está en el mejor cuadrante”.
Caputo vinculó esta solidez con el desempeño financiero local: “Por eso la bolsa argentina funciona bien. Un shock en otro momento hubiera tenido al BCRA en problemas y ahora el presidente del Banco Central tiene que defender el valor del dólar en lugar del peso”.
En el inicio de su presentación, compartida con el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, el ministro ratificó el rumbo económico y afirmó que las políticas actuales apuntan a “reducir los impuestos y las regulaciones y mejorar la logística”.
En ese sentido, destacó medidas como la reforma laboral, la ley de Inocencia Fiscal y la privatización de corredores viales, al considerar que serán claves para impulsar el crecimiento.
“Es la primera vez que Argentina cuenta con un orden macroeconómico basado en la voluntad política. No nos moveremos ni un centímetro de este rumbo”, aseguró. Además, anticipó que tras las elecciones de medio término habrá un Congreso “mucho más alineado con nuestras políticas”, lo que permitirá avanzar con nuevas reformas. “Necesitamos ganar competitividad reduciendo impuestos y regulaciones y mejorando la infraestructura, no a través de megadevaluaciones”, enfatizó.
Consultado por el impacto del conflicto en Medio Oriente, Caputo reconoció que “nadie quiere presenciar este tipo de impacto”, aunque marcó una diferencia respecto al pasado: “Argentina siempre fue el país más afectado” en crisis previas.
Sin embargo, sostuvo que la actual estabilidad macroeconómica permitió un desempeño destacado: “Nuestro mercado bursátil y nuestra moneda son los de mejor desempeño en el mundo”. Y reforzó: “El Banco Central tuvo que defender el valor del dólar en lugar del valor del peso. Eso no es una casualidad”.
El funcionario concluyó que el país se encuentra en una posición privilegiada en el escenario global: superávit fiscal, exportaciones energéticas y abundancia de recursos estratégicos. “Contamos con prácticamente todo lo que el mundo necesita hoy: petróleo, gas natural, alimentos, minerales críticos, incluso inteligencia artificial. Tenemos una oportunidad única”, afirmó.
Finalmente, lanzó una crítica directa al pasado reciente: “La clase política y la sociedad aprendieron mucho. No existe ninguna posibilidad de que Argentina retome aquellas políticas”, en alusión al kirchnerismo. Y cerró con una definición contundente: “No podemos sentirnos más que optimistas respecto al futuro y seguimos convencidos de que Argentina será el país con mejor desempeño en los próximos 30 años”.
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