Un informe reciente de la oficina de pruebas del Pentágono, citado por Bloomberg, revela que los problemas del portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) son estructurales y técnicos, y van mucho más allá del incendio en la lavandería ocurrido en marzo de 2026.
A pesar de ser el buque más costoso de la Armada (13,200 millones de dólares), el informe advierte que no hay datos suficientes para confirmar su efectividad operativa en combate real tras casi una década de su entrega.
Los fallos críticos identificados incluyen:
- Sistemas de lanzamiento y recuperación: Dudas sobre la fiabilidad del Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) y el equipo de detención avanzado bajo estrés de combate continuo.
- Capacidades de defensa: Falta de pruebas que aseguren su capacidad para detectar, rastrear o interceptar misiles antibuque y drones de ataque.
- Elevadores de armas: Problemas persistentes en los elevadores que mueven municiones desde la bodega hasta la cubierta de vuelo.
- Vulnerabilidad: Incertidumbre sobre si el buque puede seguir operando eficazmente si es alcanzado por fuego enemigo.
- Logística de habitabilidad: El diseño actual carece de suficientes literas para la tripulación completa y el personal temporal, lo que afecta la calidad de vida a bordo.
Actualmente, el portaaviones se encuentra en la base de Souda Bay, en Creta (Grecia), para realizar reparaciones tras el incendio que desplazó a más de 600 marineros de sus dormitorios. Aunque la Armada afirma que el buque sigue siendo “plenamente capaz para su misión”, el informe del Pentágono subraya que muchas correcciones necesarias para sus sistemas de combate aún no cuentan con financiamiento.

























