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Los chats que comprometen a los detenidos por el femicidio de Érika Álvarez: “Buscá a una que…”

La Justicia de Tucumán investiga una serie de mensajes entre los dos acusados por el crimen de la mujer, cuyos restos fueron hallados dentro de bolsas de residuos arrojados en un descampado.

La Justicia de Tucumán analiza una serie de mensajes que podrían ser claves en el marco de la investigación por el femicidio de Érika Antonella Álvarez.

Los chats incorporados a la causa fueron descubiertos tras análisis del teléfono celular de Justina Gordillo, detenida con prisión preventiva acusada de encubrimiento agravado.

Los peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) de Tucumán lograron reconstruir meses de conversaciones entre la mujer y el principal sospechoso, Felipe Sosa, quien también está tras las rejas.

Gordillo, pareja de Sosa, había declarado inicialmente que no conocía a la víctima. Sin embargo, las pericias informáticas revelaron conversaciones que pondrían en duda esa versión. 

Durante el análisis del dispositivo, los especialistas realizaron una búsqueda del término “Anto”, apodo con el que familiares y allegados se referían a Álvarez. El procedimiento arrojó 86 coincidencias consideradas relevantes para la investigación.

Entre los registros aparece un intercambio del 30 de diciembre de 2024 que llamó la atención de los investigadores. En medio de mensajes afectivos enviados por Gordillo -como “te amo” y “te quiero muchísimo”-, Sosa respondió con una frase tajante: “Las pu… no aman”. Para los investigadores, esa expresión reflejaría la forma en que el acusado diferenciaba a su pareja de otras mujeres con las que mantenía encuentros sexuales.

El análisis de los chats también muestra una evolución en la postura de Gordillo frente a esas prácticas. En mensajes iniciales, la mujer manifestaba incomodidad y rechazo. “Me propuse hacer cosas que me den paz… perdón por no participar hoy del trío, no es lo mío”, escribió en una conversación.

Con el paso del tiempo, no obstante, los investigadores sostienen que su actitud habría cambiado. En un mensaje de abril de 2024, Gordillo le habría sugerido a Sosa: “Buscá una que se drogue, que le gustan los tríos… Quizás podés llevar a Anto”.

Los peritos también detectaron una intensa actividad telefónica entre ambos el 7 de enero de 2026, día en que, según la hipótesis judicial, ocurrió el homicidio durante la madrugada. Ese mismo día, Sosa le pidió a Gordillo fotos de su DNI, aparentemente con el objetivo de otorgarle un poder de administración general sobre sus empresas.

El registro forense reveló además 28 llamadas entre ambos en pocas horas, varias de ellas en momentos que coinciden con los instantes previos y posteriores al ataque ocurrido en una vivienda ubicada en Santo Domingo al 1100, en Yerba Buena, donde residía el acusado.

El femicidio de Érika Álvarez

El cuerpo de Álvarez fue hallado el 8 de enero pasado en un descampado de Manantial Sur, envuelto en bolsas de residuos. Desde entonces, la causa avanzó con distintas medidas de prueba para esclarecer el hecho.

La causa sostiene que en la vivienda donde se habría cometido el crimen, se habría producido un encuentro sexual grupal del que participaron Felipe Sosa, junto a la víctima, Gordillo y al menos uno o dos hombres más que aún no fueron identificados. 

Para el fiscal Pedro Gallo, Gordillo habría tenido una participación activa en el encubrimiento del homicidio, al colaborar en el ocultamiento del cuerpo, en la eliminación o destrucción del teléfono celular de Álvarez y en la asistencia brindada al presunto femicida, para facilitar su fuga tras el hecho.

Cronica.com