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Sturzenegger desafía el argumento de la cancha desnivelada y explica por qué la apertura comercial debe continuar mientras bajan los impuestos

El Ministro sostuvo que abrir el comercio es clave incluso durante el proceso de reducción de costos e impuestos.

El Ministro de Desregulación y Transformación del Estado,  Federico Sturzenegger, publicó un extenso hilo en redes sociales. En el escrito desafió uno de los cuestionamientos más habituales a la apertura comercial:  la idea de que Argentina no puede abrir su economía mientras persista un fuerte diferencial de costos.

Desde el inicio, el ministro dejó en claro el tono de su planteo: “OPINIÓN IMPOPULAR. TWEET NO APTO PARA IRRITABLES. Hoy voy a comentar sobre uno de los argumentos más comunes que usan economistas, periodistas, el empresariado (la @UIAok, por ejemplo) para cuestionar la apertura de la economía”.

Sturzenegger apuntó directamente contra el razonamiento que propone esperar primero una baja sustancial de impuestos para recién después avanzar en la apertura. “La idea de la cancha desnivelada sugiere que primero se bajen los impuestos (…) argumentando que recién ahí sí, en un contexto más parejo, se podría encarar un proceso de apertura”.

Según el ministro, este planteo no solo es conceptualmente erróneo, sino que además funciona como una forma elegante de evitar competir: “Es una salida cómoda (nadie quiere ponerse en una actitud proteccionista que cae mal con el público donde parece que no se quiere competir), suena plausible, y es una buena manera de patear los cambios”.

David Ricardo, productividad y comercio

Para explicar por qué la “cancha desnivelada” no invalida la apertura, Sturzenegger recurrió a la teoría económica clásica. “¿Pero por qué estaría mal este razonamiento si luce tan razonable? Bueno, por lo que decía David Ricardo ya a principios del Siglo XIX”

En su explicación, subrayó que las diferencias de productividad entre países son la norma, no la excepción: “Las sociedades difieren en productividad por muchos motivos. Algunos porque son estados fallidos, otros porque tienen problemas de seguridad, otros porque usan tecnología atrasada, otros porque tienen capital de mayor o menor calidad, otros porque cuentan con mejor infraestructura, etc.”.

Y recordó el núcleo del argumento ricardiano: “Lo que David Ricardo demostró es que aún entre economías con diferenciales de productividad enormes convenía comerciar, porque el comercio permitía que uno se focalizara en aquello en lo que era relativamente mejor”.

Incluso, resaltó que esto es especialmente relevante para países con menor productividad: “De hecho, son las economías con menor productividad las que más tienen para ganar del comercio”.

Impuestos, salarios y por qué abrir mientras se baja el gasto

El ministro conectó luego el debate comercial con la presión tributaria y el tamaño del Estado. “Los altos impuestos en nuestro país son simplemente una fuente más de ineficiencia. Hacen que tu esfuerzo rinda menos, es como que te saquen una parte de tu producción sin que recibas nada a cambio”.

En esa línea, sostuvo que el impacto final recae sobre los salarios: “El fisco simplemente reduce tu productividad imponiendo impuestos y regulaciones que aumentan tu costo. Y juega igual que cualquier otra merma en la productividad: reduce tu salario”.

Por eso defendió el ajuste del gasto y la desregulación como políticas centrales: “Por eso la motosierra es un instrumento central para subir el salario de los argentinos”.

Sin embargo, fue explícito en aclarar que reducir impuestos no es una condición previa para abrir el comercio: “La cancha desnivelada, ¿afecta los beneficios de comerciar? Bueno, si en algo los afecta es que aumenta el beneficio del comercio. Más desnivelada la cancha: más ganancias de la apertura”.

Y cerró con una definición clara sobre el rumbo económico: “¿Hay que achicar el Estado y los impuestos para nivelar la cancha? Siempre hay que bajar costos y facilitar la producción (…) pero no porque afecte los beneficios del comercio, sino para que el capital y el trabajo tengan una mejor remuneración”.

Finalmente, Sturzenegger concluyó: “Hasta que no entendamos que comerciar es fuente de más y mejores empleos y que traerá beneficios inmensos para la población, no habremos terminado de transitar el camino a una Argentina moderna y próspera”.

Derechadiario.com