Oficiales y presentes exigieron mejoras salariales mientras el gobernador daba su discurso.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof protagonizó este martes un incómodo episodio durante el acto de egreso de nuevos oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, realizado en la Escuela Juan Vucetich, en Berazategui. En plena ceremonia, fue abucheado por los presentes mientras intentaba dar su discurso.
El hecho ocurrió cuando Kicillof buscaba destacar las políticas de su gestión en materia de seguridad y equipamiento policial. Sin embargo, la reacción del público no tardó en aparecer: comenzaron los silbidos y los gritos, entre los que se destacó un reclamo fuerte y directo: “¡Paguen el aumento!”.
La tensión fue en aumento a medida que el gobernador intentaba continuar con su exposición. En varios momentos debió hacer pausas por el volumen de los abucheos, que opacaron completamente el mensaje oficial. Pese a intentar elevar el tono de voz y retomar el control de la situación, el clima adverso se mantuvo hasta el final.
El episodio dejó en evidencia el malestar existente dentro de la fuerza policial bonaerense, particularmente en lo que respecta a la cuestión salarial. El reclamo se da en un contexto donde el Gobierno provincial había acordado recientemente un incremento del 11%, a aplicarse de manera escalonada durante los primeros meses del año. Sin embargo, para muchos efectivos, esa suba resulta insuficiente frente histórico descuido del poder adquisitivo policial.
Durante su discurso, Kicillof había afirmado que al asumir se encontró con una “policía mal equipada, mal formada y muy desprestigiada”, una frase que terminó funcionando como detonante de la reacción del público. La respuesta inmediata evidenció el descontento con el diagnóstico oficial y, sobre todo, con la situación actual de los agentes.
Tras el acto, el gobernador optó por omitir lo sucedido en sus redes sociales. En una publicación posterior, destacó la incorporación de más de 1.500 nuevos oficiales y aseguró que su gestión continúa invirtiendo en equipamiento, infraestructura y capacitación para fortalecer la seguridad en la provincia. No hubo ninguna referencia a los abucheos ni a los reclamos salariales.
Lo que debía ser un acto de celebración institucional terminó convertido en una escena incómoda para el Gobierno bonaerense. Mientras Kicillof intentaba instalar un mensaje de gestión y mejoras en la fuerza, los propios efectivos respondieron con un reclamo directo por sus salarios.
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