25/11/2020

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Escándalo: echan a María Eugenia Bielsa, quien afirmó “Voy a ser sincera, robamos”

medio de un fuerte escándalo, tras fuertes polémicas y muy cuestionada, fue desplazada María Eugenia Bielsa como ministra de Hábitat y Vivienda.

Este tarde se conoció un escandaloso video en el que la funcionaria admite: “Voy a ser sincera, robamos“.

 

 

La difusión de este video con declaraciones polémicas, sumado a los traspiés que se generaron durante su gestión al frente del Ministerio por la toma de tierras de Guernica, aceleraron su partida. 

En el mencionado video, filmado antes de la conformación del Frente de Todos, Bielsa habla en confianza con sus partidarios y afirma que “el espacio que lidera Cristina tiene que estar, porque la quiero mucho y porque sé que ha hecho mucho por los que menos tienen”.

Sin embargo, enseguida pone reparos al kirchnerismo de una manera explosiva: “Voy a ser sincera, me duele en el alma ir y sentarme en una mesa y explicar por qué robamos, muchachos… robamos, robamos, y esto perdónenme que lo diga así: robamos… y no hay que robar en la política”.

“Yo no voy a condenar quién es ladrón y quién no es ladrón porque no estuve, no manejé las cajas de cada uno. Pero la verdad, a mí me duele mucho cuando me tengo que sentar y primero me miran, en algunos sectores, y dicen: ‘A ver, explicala a Cristina, a ver… explicalo a De Vido‘”, dispara la ex funcionaria en el video.

De este modo inesperado, María Eugenia Bielsa dejó hoy a su cargo de ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat del gobierno del presidente Alberto Fernández.

Así lo confirmaron fuentes oficiales, luego de varios días de rumores sobre su eventual salida.

Bielsa será reemplazada por el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, del Frente de Todos, un hombre muy cercano a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

La ahora ex ministra dejó el cargo a once meses de haber asumido, en medio de algunos cuestionamientos internos a su gestión.

Según señalaron fuentes de Casa Rosada, el objetivo del jefe de Estado era tener a un dirigente con experiencia “de gestión” al frente de esa cartera, que tiene entre sus atribuciones los planes de vivienda.

Para algunos sectores, el trabajo de la santafesina en el Ministerio nunca llegó a despegar y era necesaria una nueva mirada para darle aire a esa tarea.

Se trata de la primera salida de un ministro nombrado por Fernández al asumir el pasado 10 de diciembre, luego de varias semanas se especulaciones sobre cambios en el Gabinete.

Bielsa: una gestión que no despegó y cerró con un escándalo.

Bielsa: una gestión que no despegó y cerró con un escándalo.

Bielsa y una gestión muy cuestionada

 

La reciente crisis de las tierras tomadas en la localidad de Guernica puso de manifiesto es que el problema social de Argentina se manifestará, cada vez con más fuerza, en el plano de la vivienda. Y es allí donde se sintió la presión sobre la (ex) ministra del área, María Eugenia Bielsa, que fue cada vez más criticada desde la propia interna.

¿Qué hacía Bielsa mientras se formaba la “bola de nieve” de Guernica? Daba declaraciones radiales en las que afirmaba que “no hay soluciones mágicas frente a esto”, que “esto es un drama social para el país, no un drama solo para la política”, y que “hay una tarea absolutamente incompleta respecto del acceso a la tierra y la vivienda”. Y, finalmente, que “hay que diferenciar a los que necesitan y los que aprovechan esta situación”.

Bielsa, ex vicegobernadora santafesina, se postuló en las PASO del peronismo de la provincia el año pasado y perdió contra el hoy gobernador Omar Perotti. Y ya desde la campaña electoral el entonces candidato Alberto Fernández empezó a insinuar que la querría en su gabinete.

Con la simpatía de Cristina Kirchner, la experiencia en un cargo ejecutivo y la sintonía con el Presidente, llegaba al cargo como una de las figuras destinadas a tener mayor lucimiento. El discurso oficial al momento del inicio de gestión ubicaba a la vivienda, junto a la urgencia alimentaria, como uno de los focos prioritarios de la nueva gestión.

Pero lo cierto es que la figura de la ministra se fue desdibujando con el paso de las semanas y con la acumulación de conflictos sin solución. Un síntoma elocuente de que había problemas ocurrió hace un mes cuando, por decreto, el Presidente le recortó funciones al traspasar el área encargada de la urbanización de barrios populares al ministerio de Desarrollo Social. Ahora la secretaría está bajo la órbita de Fernanda Miño, dirigente social del barrio La Cava –un asentamiento irregular en San Isidro-, que responde políticamente a Juan Grabois.

La explicación que el propio Arroyo dio en ese momento fue que había una decisión política de no demorar más las obras de urbanización de los barrios donde “cuatro millones de personas viven hacinadas, sin agua, sin servicios básicos, en condiciones más cercanas al siglo XIX que al XXI”.

“Tenemos el objetivo de ir urbanizando de a 400 barrios por año. Éste es un proceso de diez años, no hay manera de hacer las obras en los 4.400 barrios a la vez, en el corto plazo, pero es un proceso para empezar ya”, decía el ministro Daniel Arroyo, haciendo una tácita admisión de la disconformidad con la forma en que el tema era manejado desde la órbita de Bielsa.

Pero la entonces ministra no se daba por aludida y negaba que la decisión obedeciera a “desencuentros políticos”.

“Nosotros hicimos un acuerdo de mecanismos de trabajo, nuestra tarea es construir viviendas. Hay proyectos más vinculados a la particularidad de desarrollo social y en ese sentido creímos que era pertinente que esté dentro del área del ministerio Desarrollo Social para poder llegar de la forma más ágil posible”, era su explicación.

Vivienda: la toma de tierras de Guernica puso a Bielsa en el centro de la tormenta.

Vivienda: la toma de tierras de Guernica puso a Bielsa en el centro de la tormenta.

Presupuesto versus resultados

 

Lo cierto es que, tomando en cuenta el contexto de la pandemia, la restricción presupuestaria no fue para Bielsa un problema tan grave como para otras carteras. Ya en la ampliación del presupuesto 2020 se estableció que la vivienda sería un foco estratégico, porque se lo veía como un motor de la recuperación de la economía. Y para eso se planteó la revitalización del plan Procrear.

“Son formidables movilizadores de la economía porque ayudan a mover muchas actividades y muchos sectores de la economía y no necesitás importar insumos”, definía el Presidente.

Y la idea planteada en ese momento era explotar un “colchón” de recursos hasta ahora no aprovechado: el de los terrenos fiscales y los bienes que están en la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado.

“En muchos lugares es más caro el suelo que la casa”, afirmaba Bielsa. Y recordó que quienes contaban con el lote asegurado cuando dio inicio el Procrear original, tuvieron acceso al crédito bancario con mucha rapidez.

Fue en ese contexto que hace tres meses el Gobierno rechazó una iniciativa que le arrimó la Cámara de la Construcción para realizar un blanqueo de capitales con la condición de que los dólares que ingresaran fueran a proyectos inmobiliarios.

En el Gobierno temían que el costo político de aceptar esa propuesta fuera mucho mayor al beneficio financiero. Y desde el área de Bielsa explicaban sin tapujos que, después del blanqueo realizado en 2016 por la gestión macrista, no había mucha expectativa de que quedara mucha gente con ánimo de traer capital no declarado. En otras palabras, traería poca plata y habría que dar explicaciones a la interna, que había criticado con dureza el blanqueo de Macri.

Se confiaba en que el plan Procrear sería un incentivo insuficiente. Y en la preparación para el presupuesto 2021 se estableció que el ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat recibiría un fuerte incremento presupuestal, superior al 135%, gran parte de lo cual sería canalizado para el plan de vivienda.

El objetivo es otorgar más de 40.000 microcréditos para la compra de materiales de la construcción y construir 800 viviendas nuevas. Además, se plantean mejoras en 21.000 obras de reciclado.

Son números que contrastan con la cruda realidad que desnudan las ocupaciones de terrenos: el país tiene hoy un déficit que se estima en tres millones y medio de viviendas. Un millón más que hace una década, cuando se produjo el sangriento episodio del Parque Indoamericano y que dejó al descubierto el complejo entramado inmobiliario y el negocio de alquileres al interior de las “villas miseria”.

El manejo de la urgencia se previó con un refuerzo en la trasladada Secretaría de Integración Socio Urbana, que recibirá más de $6.000 millones.

Tras el rechazo inicial, el Gobierno se resignó al plan de blanqueo por la construcción, que promete recuperar empleo en el sector

Tras el rechazo inicial, el Gobierno se resignó al plan de blanqueo por la construcción, que promete recuperar empleo en el sector

Maduraba el recambio

 

Pero a pesar de ese refuerzo, el Gobierno tuvo que “tragar un sapo” que quería evitar: aceptar el blanqueo de capitales propuesto por los empresarios, todo un síntoma de la magnitud del problema y lo poco efectivo de los recursos.

Según le explicó a la ex ministra el empresario Iván Szcech, titular de la agremiación, el blanqueo es la única manera de poder ejecutar el año próximo 40.000 viviendas y recuperar 80.000 puestos de trabajo de los 150.000 que se perdieron en la construcción.

Mientras tanto, en el Gobierno se quejan de lo dificultoso que les resulta instalar temas en la agenda, sobre todo cuando se trata de hacer notar temas “positivos” en contraposición a los problemas. Un ejemplo de ellos fue el reciente acto de entrega de viviendas en la provincia de Buenos Aires y en Río Negro.

“Nos estamos haciendo cargo de una enorme demanda desatendida durante los últimos cuatro años en materia de hábitat. Estamos terminando, reactivando, construyendo y entregando las viviendas que necesitan los argentinos y las argentinas”, decía Bielsa en un acto que no tuvo la trascendencia esperada. Claro, en simultáneo se agravaban los conflictos de ocupaciones en ambas provincias.

Pero no fue el único problema que enfrentó Bielsa. Tenía en su agenda el reclamo irresuelto de los “hipotecados UVA” que se ven venir un ajuste de 40% en sus cuotas a partir del próximo verano y reclaman una solución por haber sufrido una “estafa” con el sistema que el propio Gobierno denunció.

También enfrentó el efecto colateral de la nueva legislación de alquileres, que como habían previsto los empresarios, en lugar de ayudar a los inquilinos terminó perjudicándolos con un incremento de los precios en los contratos exigidos por los propietarios.

Y, para colmo, ya fuera del ámbito de la vivienda y dentro del de desarrollo territorial, estuvo el ruido de fondo de las quemas de campos que castigaron a las provincias de Santa Fe y Córdoba, donde sobrevuela la sospecha de actos intencionales con fines de explotación inmobiliaria.

¿Funcionaria que no funcionaba?

 

En ese contexto, cuando la vicepresidente Cristina Kirchner hizo su ya famosa mención a “funcionarios y funcionarias que no funcionan”, el nombre de Bielsa fue uno de los que inmediatamente quedó entre los candidatos al recambio.

La ministra dio la explicación diplomática habitual en estos casos: “La vicepresidenta tiene absoluta legitimidad para opinar de nosotros, como todos opinamos de la gestión de los demás. No me siento tocada por su opinión”. Y, por si acaso, recordó que llegará a fin de año “con el 108% del presupuesto ejecutado”, acaso una forma de diferenciarse de otras áreas estatales a las que se achaca problemas de gestión.

Pero no hubo argumentos más convincentes para defender su posición. El tema vivienda y territorio se ha instalado definitivamente en el centro del conflicto social y, según reveló una reciente encuesta de la Universidad de San Andrés, Bielsa figura en el grupo de los ministros a los que la población no conoce

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